PRESENTACIÓN LIBRO “COCINA SENCILLA Y SALUDABLE PARA MAYORES”. FERIA DEL LIBRO. 7 DE MAYO 2006.

 

 

 

 

 

 

Presentación I.-

 

        En todas las ocasiones que he tenido la oportunidad de hablar de este libro que hoy presentamos: Cocina sencilla y saludable para mayores, he dicho que ante todo estamos ante un libro inteligente.

 

        No digo esto por pelotear a Julio de la Torre Fernández Trujillo y a Pepe Pérez Moreno que saben que yo lo de pelotear lo dejo para los jugadores de furbo. Es un libro inteligente porque va a un colectivo que lo necesita y que no tenía un instrumento como este para mejorar su calidad de vida que es una cosa muy fina que se dice ahora y que traducido resulta estar en condiciones de reírse.

 

        En su condición de profesionales de la medicina podrían haber hecho un tocho de esos insoportables en el que los platos no se presentan en clave de sabor, sino en clave matemática y en vez de poner como ingredientes dos bistes de pollo, un pimiento verde y dos cebolletas, preferiblemente de la localidad hortofrutícola de Conil, te ponen 10 proteinas, 7 isoflavonas y 4 coma 3 carotenos lumbares y eso no es comer, sino deglutir, que es una palabra muchísimo más fea y lo que es peor, ausente de placer.

 

        Deglutir y comer se diferencian en que el primer verbo es tan sólo una necesidad y carece de placer. Una pescadilla en blanco se deglute si está hervida en agua sin ná y se come si se le ha añadido una matita de perejil, 2 ajitos, cebollita y tomate.

 

        Lamentablemente las personas mayores terminan utilizando en demasía en su alimentación el verbo deglutir y se olvidan de comer. Son muchas las circunstancias que llevan a eso como muy bien dicen en el biprólogo del libro, Lalo Grosso, Eugenio Barea y Rafael Pául. Muchas veces no nos damos cuenta del peligro sanitario y mental que significa que un anciano termine deglutiendo todas las noches un trozo de pan tostao con mantequilla. Es un riesgo para la salud que, probablemente, no es de los que viene en los manuales pero que nos descubren Julio y Pepe en este libro.

 

        Pero insisto en que este libro es inteligente porque no solo descubre el mal de deglutir en vez de comer, sino que además propone soluciones y qué soluciones, Santo Niño Jesús de Praga que iluminas el barrio del Mentidero. No es mejor un tratamiento de berza de calabazas y habichuelas verdes que un Frenadol antes de acostarse.

 

        A Pepe y a Julio, a la hora de proponer tratamiento para esta enfermedad de la falta de ganas de comer, les ha valido sobremanera su condición de hombres de servilleta fácil, de esos que en el bolsillo en vez de un cortauñas como llevaba el celebre Macguiver de las películas, llevan una servilleta y un tenedor plegable porque en cualquier momento tienen que probar alguna cosita de comer. Pepe y Julio a la hora de poner tratamiento han sido a la vez profesionales de la medicina y miembros del Grupo Gastronómico Gaditano y han tratado de tocarle al anciano la fibra para que se aficione a hacer la compra, a guisar lo comprado y luego a disfrutarlo en la mesa e incluso desarrollar la imaginación para aprovechar las sobras. No cabe duda de que gracias a esto al desarrollo de la imaginación surgió una ciencia que bien debería de tener carrera universitaria: la ingeniería del “que vamo a hacé con este poquito que ha sobrao”. Es lo que ya algunos científicos han calificado como La Sobrística o ciencia del aprovechamiento de las sobras, que ha dado para la humanidad realidades tan importantes como las croquetas, las albóndigas, las berenjenas rellenas, el pescao en sobreusa, los bocadillos de calamares, la ropavieja o las tortillitas de bacalao.

 

        Julio y Pepe también dan en su libro fórmulas de Sobrística y proponen esas segundas lecturas, como diría un analista político, de un puchero, de un cocido o de un guiso de pescao.

 

        Y sigo con lo de la inteligencia de este libro que se deja ver en cuestiones tan importantes como el tamaño de la letra, especialmente grande para que sea perfectamente legible para personas que ya no tengan la vista en plenitud.

 

        Este libro es de una ayuda fundamental para cuando va uno al médico y este le suelta que ha llegado el momento de la temida dieta blanca o del régimen, que uno siempre ha asociado con que a partir de ese momento dejara de comer para dedicarse a deglutir. Un bisté de pollo con dos hojas de lechuga al lao es algo más deprimente que una entrevista con Angel Acebes. En este libro podrán encontrar alternativas ya que en cada receta se dice las calorías que aporta cada plato y las variaciones que puede hacerse para que el bistelito de pollo sea, además de sanitariamente recomendable, más atractivo y deje de parecernos el culo de aquellos monos que había en el parque Genovés para convertirse en la carita recien lavá de Claudia Schifer.

 

        Cada plato, cada receta, incluye además las especias que se pueden utilizar para sustituir a la sal o si es posible o no la congelación. Pero es que además el libro aunque sea para mayores es un perfecto manual de cocina gaditana con recetas tan de aquí como los chocos con garbanzos, las papas aliñás o el atún encebollao.

 

        Y no me quiero olvidar finalmente de esa propuesta que realiza Julio en el libro y es de crear unas especies de club de ancianos para comer en grupo y hacer cada día uno la comida para todos. Creo que es una gran medicina para muchas enfermedades, especialmente para esa que se llama soledad y que, demasiado a menudo lleva antes de lo esperado al santo entierro.

 

        Estoy seguro de que este libro va a tener muy buena acogida y felicito a Quorum, la editorial, por haberse atrevido a publicarlo.

 

        Y a Pepe y a Julio darles las gracias por haber confiado en mí para venderles hoy aquí su libro, muchas gracias por su amistad y animarles a seguir haciendo libros inteligentes...Todavía está pendiente de escribir en Cádiz, os digo, la antología de la ensaladilla, os animo a ello. Estoy dispuesto a poner los picos.

 

                                                                                                                                                 José Monforte

 

 

 

 

Presentación II.-

 

    Sería de tonto intentar convencerles de que esto lo había soñado, pero la realidad, pura y dura coincidencia, es que resulta tangible que estamos aquí, para hablar de un libro, en el que precisamente he participado, y en un marco ejemplar, la Feria del Libro de mi ciudad, y con unos compañeros de cartel, que me hacen ponerme “colorado” con tan sólo pensar que de alguna forma soy de su equipo.

 

    Bueno les diría que un libro relacionado, de alguna u otra forma, con la gastronomía, precisa de un equipo de cocina y de unos potenciales consumidores. Bien... pues el equipo lo forman dos personas de gran peso, amigos y para más señas integrantes activos del GGG, hoy tutelados por el maestro y también gordito, pero menos... Pepe Monforte, Julio de la Torre Fernández-Trujillo y el que les habla. Aunque lo adivinarán pronto, yo me adelanto y les informo que Julio es el cocinero, el gran chef...y yo, el marmitón o el pinche, lo cual tiene su importancia. El encargado del restaurante es Quórum, o mejor dicho Pepe Jaime, que ha modelado el producto (entiéndase el titulo del libro) y ha diseñado su puesta en escena... y aunque él afirme que no es la portada de su vida, la verdad es que ha quedado resultona.

 

    Como les decía, yo creo que la portada es contundente y de alguna forma responde a alguna de las cuestiones que se plantean en este libro. “,,,¿pueden las personas Mayores comerse un plato como el que aparece en la portada...?. Nosotros, estamos convencidos de forma afirmativa y confiamos en que nuestros lectores lleguen a la misma conclusión tras su lectura. Lo que si me parece un cierto (incluso un gran...) atrevimiento es intentar escribir un libro de recetas para nuestros abuelos, teniendo en cuenta, que estos o en justicia, estas, las abuelas, son  magnificas y sabias cocineras, auténticas expertas en hacer de la necesidad de comer un arte, pero en forma de obra diaria, donde priman imaginación y sapiencia, todo adobado por una generosa ración de amor. Y es que la esencia de la cocina, como bien saben ustedes, reside en gran parte en el cariño y en el amor que se le pone a su elaboración...

 

    Como espero que nos perdonen este atrevimiento que les decía, les voy a comentar brevemente que este libro, en un principio, formaba parte de un trabajo de Julio ligado a su condición de profesor de Enfermería Geriátrica. Como dentro de los intensos lazos de amistad que nos unen, uno es el profesional y el otro, el lúdicogastronómico, resulta fácil deducir que me comentara y me enviara su proyecto. Surge lo habitual en estos casos, “está bien... pero yo pondría esta o aquella receta..”, o aquello otro de “...deberías comentar algunos aspectos relacionados con la salud...o las restricciones más frecuentes..”. Bien, vale, de acuerdo... y el primitivo trabajito va cogiendo cuerpo, algo así como cuando no tienes hambre... pero picas algo y terminas comiéndote dos platos... ¿me explico?.

 

    La vejez es una condición casi más social, espiritual y mental, que física, o al menos eso se afirma, pero indudablemente los achaques que sobrevienen en dicha situación, afectan de forma importante a la propia percepción de este fenómeno inevitable, por lo que resulta vital relacionarlo con la nutrición. Desde esta perspectiva, una dieta debe ser equilibrada, variada, apetecible y culinariamente posible, adaptarse a potenciales restricciones médicas y relacionarse con una actividad física compatible.

 

    El planteamiento del menú que de alguna forma proponemos globalmente en nuestro trabajo, pasa por tratar de contestar de manera clara a cuestiones básicas del sustento diario. ¿Qué me gustaría comer?, o ¿qué puedo y debo comprar?, pero ¿puedo cocinarlo...? y ¿..yo lo puedo comer..?. La base consistiría en pensar las modificaciones que se pueden realizar en una receta tradicional, para que esta sin perder en esencia su identidad, tenga –por ejemplo- menos cantidad de grasas o de hidratos de carbono o sea más digerible, haciéndola además agradable al paladar de la persona en cuestión. En la misma línea, hemos de recordar a los profesionales sanitarios, -entre los que nos incluimos-  la importancia que supone unir a la buena alimentación, la motivación, la autoestima de elaborar el sustento y la oportunidad de facilitar las relaciones en torno al acto de comer.

 

    Nuestro objetivo fundamental es intentar hacer atractiva la alimentación, a veces demasiado monótona y rutinaria, de nuestros mayores, con nuevas alternativas en la compra, elaboración, combinación, presentación y aprovechamiento de los alimentos,  incluyendo conjugar su economía, sus tradiciones y el beneficio para su salud, tanto en el plano físico como psíquico.

 

    Para terminar, y antes de dar paso a Julio que se meterá de lleno en los fogones, que para eso él cocina a diario, me/nos gustaría dar las gracias públicamente a nuestros prologuistas, cuyos escritos rebosan de cariño y buen trato al menú que les ofrecemos. Por una parte Lalo Grosso, abuela-cocinera de Cádiz, que además ha escrito magníficos tratados gastronómicos, entre los que se incluye y yo se lo recomiendo un diccionario práctico de elementos y recetas, y por otro el de los abuelos del GGG, Eugenio Barea y Rafael Paúl, uno como decano y otro como auténtico abuelo al que muy recientemente se ha unido JL Flores, que derrochan amistad y confirman la sentimental relación que mantenemos todos con la cocina tradicional gaditana, como lo demuestra el hecho del reciente cumpleaños, ¡veinte años, ya!.. de este sabroso y selecto grupo de amigos.

 

    En la misma línea, agradecer a mi madre que me siga dando consejos culinarios casi a diario y a mi mujer e hijos, por el tiempo que les dejo de dedicar y porque sufren de forma sacrificada mis incursiones en los fogones.

 

    En el pregón que magistralmente dictaba Juan José Téllez, el pasado viernes, como acto inicial de esta edición de la Feria del Libro, concluía recomendando: “Lean, oigan, sueñen, vean, huelan...Vivan..porque la literatura no consiste en palabras sino en emociones..” . Yo y en referencia a nuestro libro, me atrevería a recomendarles que a lo anterior, añadan el sentido del gusto y PRUEBEN....

¡¡ Muchas gracias y Buen Provecho!!

 

José Manuel Pérez Moreno.

 

 

 

 

                               

 

 

 

 

Presentación III.-

 

Siempre resulta difícil hablar del hijo propio, sobre todo porque se corre frecuentemente el riesgo de no ser objetivo. El libro que hoy les presentamos aquí, no es un recetario más, es el fruto de una larga reflexión sobre las necesidades que giran en torno a la alimentación de los mayores, intentando tener en cuenta todos los aspectos posibles: Culturales (tradiciones y costumbres en torno a la compra, recetas y elaboración). Psicológicos (cocinar para una o dos personas cuando se cocinaba para 6 u 8, cocinar cuando no se había hecho nunca, atraernos al mercado para estimular nuestras piernas y nuestro cerebro). Económicos (pensiones que dan para pocas locuras). Sociales (como evitar comer solo o que hacerlo sea más agradable). De la salud (como comer algo que nos apetece a pesar de las restricciones, que comer si no podemos masticar durante unos días o como podemos dar más sabor a las comidas sin poner sal).

 

Cada apartado del recetario tiene su presentación, en ella se comentan las características de los alimentos, de las recetas, algunos trucos, consejos dietéticos y de elaboración.

 

Cada receta contiene no solo los ingredientes (sencillos de manejar y de adquirir), formas simples de elaborarlos y el tiempo a emplear, su coste (casi siempre medio o bajo) dificultad (fácil o muy fácil), las calorías que aporta, sino que también describe las hierbas o especias que le van mejor para variar o dar mas sabor, el aprovechamiento del exceso de guiso, recomendaciones y trucos para que sea mas satisfactorio su consumo, y las alternativas para que según gustos y restricciones podamos comerla todos.

 

Incluye desayunos saludables que nos preparen para un día de actividad o más livianos para sedentarios. Bocadillos para dar alternativas saludables a los preparados comerciales y comidas completas en un simple tazón si buscamos una comida rápida. Exquisitas y variadas ensaladas, además de recetas de verduras con un atractivo especial, para que comer vegetales no resulte monótono y poco sabroso. Para que no falten las papas ni los cocidos, hemos seleccionado recetas tradicionales donde el equilibrio de nutrientes y el sabor es lo más importante. Por supuesto carnes y pescados muy variados y saludables. Para terminar con algunas conservas y postres con todo el sabor y las suficientes alternativas para que todos podamos comerlos.

 

         El pasado viernes, celebramos el XX aniversario del Grupo Gastronómico Gaditano al que como sabéis pertenecemos. Algunos de los asistentes que ya habían manejado el libro en sus cocinas, me dijeron algo que me llenó de satisfacción, “no te puedes imaginar lo útil que es”, esa sería nuestra mayor satisfacción, que a todos os resulte por una u otra cuestión, útil.  

 

         No quisiera terminar sin agradecer en primer lugar, a todos los asistentes a esta presentación vuestro apoyo, a nuestras familias que han entendido y respetado siempre nuestra afición a la cocina, a nuestros amigos (especialmente a los GGG) por prestarse sin quejas a ser nuestros conejillos de indias, a ediciones Quórum por haber creído en nuestro proyecto, por último y no por ello menos importante, a nuestro genial presentador de cabecera Pepe Monforte, por recibir siempre nuestras peticiones con una sonrisa.

 

 

 

                                                                                                            Julio de la Torre Fernández-Trujillo

 

 

 

 

 

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