EL MALTRATO INSTITUCIONAL AL ANCIANO EN EL ÁMBITO SANITARIO : UN ANÁLISIS PARA LA REFLEXIÓN SOBRE LAS ORGANIZACIONES SANITARIAS.

 

AUTORES : DE LA TORRE FERNÁNDEZ-TRUJILLO, JULIO. ARRIAGA PIÑEIRO, ESPERANZA. LORENZO MUÑOZ, Mª ANGELES. JULIÁ HERRERA, JULIO.

 

RESUMEN.-

    Como consecuencia del envejecimiento de la población en los países desarrollados, debido fundamentalmente al descenso de la natalidad y al aumento de la esperanza de vida, observamos como  nuestra sociedad comienza a plantearse problemas sanitarios y sociales que hace poco tiempo estaban escasamente considerados.

Durante el proceso individual e inevitable de envejecer, se van produciendo una serie de modificaciones morfológicas y funcionales que unidas a un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas e invalidantes, hacen que, a pesar de la gran capacidad de adaptación de las personas que se encuentran en este grupo de edad, en ocasiones las limitaciones en su autocuidado sean tan importantes que pasen de una situación de independencia a una de dependencia de familiares, servicios sociales y/o sanitarios.

Todo lo expuesto nos lleva a pensar en la vejez como una etapa del desarrollo humano donde los factores de riesgo de padecer maltrato aumentan al mismo tiempo que la edad.

Entre las teorías más conocidas que intentan explicar los mecanismos que desatan el maltrato al anciano, se encuentran :

·      Las que enfatizan su vulnerabilidad y dependencia de otros para conseguir su bienestar.

·      Las que le dan gran importancia a las actitudes sociales negativas hacia este grupo de edad.

·      Las que adscriben el fenómeno a la dinámica familiar (niño maltratado que maltrata a sus padres).

·      Las que están centradas en las características del maltratante (problemas psicopatológicos, abusador, negligente, incapaz de establecer relaciones afectivas con los ancianos).

·      Por último el resentimiento y frustración hacia los ancianos dependientes largo tiempo, que produce una gran tensión en el proveedor de cuidados.

 

Cada una de ellas, o la asociación de varias, son generadoras de la mayoría de los abusos a los ancianos.

Los ámbitos donde estos mecanismos descritos se desatan pueden ser de lo más variados, el seno familiar, comunidades de vecinos, transportes, oficinas de la administración, empresas de distintos productos que emplean agresivas técnicas de ventas, residencias privadas o públicas, servicios sociales y sanitarios.

 El estudio del maltrato al anciano en los servicios de salud, desde la profesión enfermera, es el paso previo a actuar como garantes de los derechos de los ancianos a nuestro cuidado, ante la familia, compañeros o los responsables de la propia institución.

Llevamos algunos años escuchando hablar de la necesaria reorientación de los servicios sanitarios, no podemos seguir manteniendo solamente servicios tecnológicos excesivamente caros, dedicados básicamente al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades.

 La centralización de la asistencia en hospitales de vanguardia para patologías agudas, carece de sentido cuando una parte importante de la población lo que requiere son cuidados enfocados a la prevención de secuelas y rehabilitación de las enfermedades crónicas que padecen.

 El problema evidentemente no se soluciona manteniendo la situación actual en los grandes hospitales y derivando a los pacientes crónicos en su mayoría ancianos a hospitales concertados de tercera categoría, donde  los cuidados que se ofertan son muchas veces por una u otra razón de baja calidad.

También es necesario tener en cuenta,  que en estructuras centradas en el diagnóstico y la curación, ante la cronificación de la enfermedad o la muerte, la respuesta puede ser la frustración y ésta suele acabar de una u otra forma en el maltrato.

Si a todos, independientemente de nuestra edad, nos afecta un prolongado tratamiento o el ingreso en una institución sanitaria, por el cambio de hábitos, alimentación, el entorno hostil, la falta de información, y, sobre todo la disminución del contacto afectivo, que crea un alto grado de ansiedad, la situación se agrava cuando el paciente es un anciano.  

A la ansiedad podemos añadir el miedo, el aislamiento que frecuentemente sufre el anciano hospitalizado, y la desorientación, problema que puede conducirlos a situaciones de demencia transitoria, de mayor o menor duración, pero que siempre lleva unido un gran sufrimiento.

Este trabajo se propone profundizar en los aspectos más importantes del maltrato que los ancianos sufren en nuestras instituciones.

 

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