¿QUE ES UN INVESTIGADOR?

 

¿Qué tiene que ver el paradigma con la investigación? Paradigma es el acuerdo o consenso de una comunidad. Este acuerdo incluye supuestos filosóficos, epistemológicos y metodológicos que permanecen generalmente de manera oculta (implícitos) en el quehacer investigativo. Así como el producto intelectual lleva el sello personal del autor, la investigación tiene también el sello del investigador. En este sello, el investigador refleja su pensamiento, su manera de concebir al mundo, su forma de abordar situaciones de la vida. Los paradigmas de investigación socioeducativa tienen su origen (su raíz) en la manera de concebir la ciencia y los fenómenos. La forma de indagar en las ciencias naturales se proyecta en el paradigma de investigación cuantitativo. En este paradigma, el investigador de manera usual se interesa por las causas del problema independientemente de los estados subjetivos de los sujetos. La búsqueda de respuestas para los fenómenos de las ciencias sociales se realiza desde la perspectiva del protagonista, lo cual se corresponde con el paradigma de investigación cualitativo. Un tercer paradigma de investigación socioeducativa identificado como paradigma crítico se corresponde con la perspectiva de investigar la realidad para transformarla, para emanciparla.

 ¿Por qué se dice que hay cambio de paradigmas? En la historia de la investigación se vislumbran cambios en el pensamiento o en la visión para analizar la realidad. La investigación como quehacer científico que da respuestas a los acontecimientos ha sido abordado desde diferentes perspectivas. Algunos investigadores que abordan el estado del arte de los temas que constituyen el objeto de investigación señalan yuxtaposición de paradigmas en el quehacer investigativo. Otros autores se pronuncian más bien por interpretar que se ha logrado la sustitución de un paradigma por otro. Partiendo de una interpretación personal de la situación y con el convencimiento de la incompatibilidad de supuestos en el orden filosófico, epistemológico y metodológico entre los paradigmas de investigación socioeducativa, se sostiene que está planteada actualmente la sustitución del paradigma cuantitativo por el paradigma cualitativo. En el marco mundial, se ha manifestado el predominio del paradigma cualitativo desde las décadas de los setenta y ochenta. Un buen rastreo que se pudiera hacer a través de la Red Mundial (Internet) demostrará la proliferación de investigaciones desarrolladas en el contexto del paradigma cualitativo. Hay una nueva conciencia no-casual sobre la investigación educativa que se está desarrollando en el mundo que tiene que ver con el grado de madurez investigativo y la necesidad de dar respuestas a través de los procesos científicos. Cada vez con mayor fuerza, la circunstancia actual propicia la búsqueda de legitimar el proceso investigativo cualitativo y en consecuencia de valorarlo. Como la idea de paradigma no implica compromiso explícito sino implícito, ésta se refleja desde la selección misma del problema o situación a abordar. De manera usual, el investigador no declara el compromiso. En investigaciones mexicanas, por ejemplo, no se expresa en el discurso del trabajo el compromiso cualitativo del investigador sino que el lector lo intuye. De tal manera que el quehacer investigativo no consiste en clasificarlo y exponer las razones, sino en concebirlo dentro de una trama de significados cualitativos. También es cierto que como el paradigma es un acuerdo oculto de hacer investigación, es difícil en ocasiones precisar en un determinado estudio a cuál de las categorías (cuantitativa, cualitativa o crítica) corresponde. El problema se hace mayor cuando en el ejercicio de la investigación se pretende incluir manifestaciones combinadas de supuestos provenientes de los paradigmas.

 ¿Qué es lo que hace que un investigador tenga un funcionamiento intelectual cualitativo? En primer lugar, el investigador se muestra consustancial con los supuestos filosóficos, epistemológicos y metodológicos del paradigma cualitativo de investigación. Esto quiere decir, un pensamiento que se alimenta de principios fenomenológicos para concebir al hombre y su mundo, al hombre y su historia, al hombre y su contexto. Además, una manera de relacionarse con el objeto de estudio (lo que se investiga) que manifiesta comprenderlo desde adentro (sobre la base de lo que piensan, sienten y hacen sus protagonistas), una actitud de sujeto de la investigación (como investigador) sensible a los elementos contextuales del objeto de estudio. Y, por último, un investigador que participa de las técnicas conjuntamente con los otros protagonistas de la escena y que las utiliza como medio para aproximarse a lo que investiga. En segundo lugar, la investigación que se desarrolla con el pensamiento cualitativo muestra la cohesión de supuestos y se manifiesta explícita e implícitamente en el trabajo de una manera compatible entre lo que se quiere abordar (el problema), lo que se quiere lograr (los objetivos), cómo se desea abordar (procedimientos) y los resultados obtenidos (hallazgos).

 ¿Qué aspectos debe cultivar para ser un buen investigador? Como primer aspecto, la organización es una de las cualidades que debe reafirmar el investigador principiante. La organización le va a permitir hacer más llevadero un trabajo que requiere del tratamiento de lotes de información. Para ser organizado se requiere de estrategia, cómo se abordarán las escenas, qué registros se coleccionarán y cómo se recolectarán, de qué manera se analizarán. Un segundo aspecto tiene que ver con desarrollar una eficiente expresión escrita. El éxito de los hallazgos estará en función de las habilidades del investigador para registrarlos y para divulgarlos mayormente a través de un medio textual. El alcance de dar a conocer el trabajo del investigador por la vía escrita es impredecible. El tercero de los aspectos es asumir el rol de detective, de indagar más allá de las acciones de los protagonistas ¿Por qué actuó de esa manera? ¿Por qué se expresó así?, ¿Qué significa lo que dijo? La búsqueda de estas respuestas permitirán al investigador comprender la escena y obtener credibilidad en sus conclusiones al confrontarlas entre las diversas instancias de análisis de consenso en el estudio. El cuarto aspecto que debe cultivar un buen investigador es aprender a vivir en la incertidumbre. Constituye un buen aliado dejarse llevar por la intuición. Hemos nacido y crecido en un sistema en el cual nuestras acciones están ordenadas en unos pasos racionalizados. Desprenderse de esquemas tradicionales de investigación constituye un desafío para el investigador actual. Este desafío también se presenta en otros campos. Recientemente vi en la televisión la entrevista a un director de películas que construye el libreto de las escenas con las reacciones propias de los protagonistas. El director planteaba que esta estrategia, alejada de poder ser interpretada como improvisación, le confiere mayor naturalidad a sus actores. El quinto aspecto se refiere a la sensibilidad que debe desarrollar el investigador con el entorno que le rodea y sus protagonistas. El investigador será sensible en la medida que logre comprender el verdadero significado de las acciones, sentimientos, creencias, expresiones, valores, de los participantes en las escenas que captura ¿Qué no debe hacer como investigador? La anécdota que relata Schiel (1991) sobre la inserción del etnógrafo en el escenario ilustra las reacciones intelectuales propias con las cuales deberá debatirse el investigador en su trabajo, algo así como los demonios del investigador. Estos tienen que ver con la participación en la escena y con el objeto de la investigación. Uno de ellos consiste en acometer la tarea con la investidura de un juez, y en las primeras intromisiones en el ambiente, el investigador principiante se dedica a enjuiciar a los protagonistas y a las escenas. El investigador se debate intelectualmente entre lo que es y lo que debe ser, lo cual resta energía a la realización de un trabajo impecable. El otro tropiezo intelectual que debe afrontar el investigador se refiere a la concepción de ser investigador es ser un experto en soluciones. En ocasiones, el investigador aborda situaciones no para resolverlas sino para aproximarse al objeto de estudio. La investidura de asesor experto homogeniza el papel del investigador y de la investigación. El tercer obstáculo está en confundir paradigmas con metodología, técnicas, o con variables de estudio. Expositores en diferentes eventos han tratado de aclararlo. Recientemente, Ruiz Bolívar (1998, Mayo) en el Foro Enfoque Cuantitativo y Cualitativo de la Investigación realizado en Rubio, se pronunció acerca de las implicaciones que pudieran presentar estos errores. Personalmente, pienso que no es posible mezclar los paradigmas de investigación, ya que ello puede afectar seriamente la validez de los resultados (Jornadas de Reflexión sobre la Enseñanza de la Investigación y el Proceso Tutorial en Posgrado, IPRGR-UPEL). La metodología cualitativa, lo que denomina y da sentido a este foro, significa para Taylor y Bogdan (1986) la manera de abordar la realidad y se convierte en algo más que en un conjunto de técnicas para recoger y procesar información.

 ¿Cómo la investigación puede aportar a la educación? Los modelos de las ciencias sociales desde enfoques sociológicos, antropológicos y pedagógicos han permitido la conformación del paradigma ecológico de investigación didáctica (Pérez Gómez, 1989). En la investigación didáctica ecológica tiene cabida la metodología cualitativa a través de la etnografía, etnometodología, estudio de casos. Por ejemplo, el paradigma ecológico de investigación didáctica ha aportado a través de sus hallazgos en el diseño y desarrollo del curriculum en países como Inglaterra. Por otra parte, el cambio de paradigma en la enseñanza y en la investigación no ha sido casual. La conexión investigación- educación se hace cada vez más necesaria. La concepción del acto educativo se ha modificado en la teoría y se está cambiando en la práctica. Aún cuando se reconozca la desigualdad actual existente entre el desarrollo social y económico con respecto al educativo, en el nuevo entorno de enseñanza y aprendizaje se ha iniciado la búsqueda de un nuevo papel para el docente y para el estudiante así como otras metodologías y epistemologías (Bartolomé Pina, 1996; Brenson Lazán, 1996; Adell, 1997). La Reforma Curricular Venezolana, por ejemplo, plantea la necesidad de emprender la búsqueda de vías alternas de enseñanza para la acción del docente (Odreman Torres, 1998). Esta reforma plantea explícitamente un cambio de paradigma didáctico que implicará la instrumentación de la metodología cualitativa en la investigación. El docente podrá utilizarla para apropiarse de su realidad, comprenderla y reconducirla. Ya hay experiencias en otros países en este sentido. Se puede citar el Manual para la Escuela Eficaz (Espínola y otros, Chile, 1994) el cual constituye una propuesta de estrategias pedagógicas eficaces a partir de los resultados obtenidos mediante una investigación cualitativa. Otra obra Talleres Pedagógicos. Alternativas en Formación Docente para el Cambio de la Práctica de Aula (Abarzua Palma y otros, UNESCO, 1996) se deriva de los hallazgos producidos mediante una investigación- acción. El pensamiento del investigador progresará en la medida en que vea a la investigación didáctica como un asunto institucional e ideológico, y conciba a la ciencia como una construcción social, con intereses explícitos e implícitos y con una acción ideológicamente no-neutral sino intencional (I Jornadas de Transversalidad, 1995). En la actualidad, el investigador tiene que afrontar desafíos propios de la imposición de la sociedad de la información. Las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información están modificando silenciosamente hasta nuestra manera de pensar. La evolución de las tecnologías de la información conformará parte de la cultura de nuestra sociedad informatizada. Cambiamos nuestra manera de presentar y acceder al conocimiento, y por lo tanto se modificará nuestro quehacer investigativo (Lyotard, 1987). Se dice que el conocimiento-saber cambió de status en las sociedades informatizadas, y por tanto es de esperarse que la investigación también lo haga. Ahora, el investigador accede fácilmente a lotes de información. El desafío es cómo procesar y darle tratamiento a esta abundante colección de datos que cambia su estado histórico aceleradamente.

 ¿Qué tan significativa puede resultar una investigación? Una investigación será significativa en la medida en que se develan escenas de la realidad, lo que permanecía oculto, lo hace visible, evidente, comprensible. La investigación adquiere significado en su objeto de estudio y en cómo se abordó, cuando los actores se ven reflejados en las escenas tal cual ocurren y exclaman ¡eso lo he vivido yo! Pero la investigación no debería agotarse en reflejar acertadamente lo que ocurre y en su interpretación. También el investigador aportará elementos para vislumbrar el alcance de los hallazgos y su futuro, así como su utilidad para el mejoramiento de la educación y de la sociedad ¿Se agotan en el estudio todos los elementos del fenómeno? Esto podría dar pistas para futuras investigaciones ¿Cuáles son las fortalezas teóricas, conceptuales, metodológicas de la investigación en desarrollo? De la respuesta se podría derivar la utilidad como aporte al conocimiento, a la técnica, a la práctica, a la experiencia.

Referencias
Abarzua Palma, P., Gutiérrez Prado C., Jara Illanes, E. y otros (1996). Talleres Pedagógicos: Alternativas en Formación Docente para el Cambio de la Práctica de Aula. Chile: UNESCO, Dolmen Ediciones.
Adell, J. Tendencias en educación en la sociedad de las tecnologías de la información [en línea], Revista Electrónica de Tecnología Educativa, noviembre 1997 (7). Localización:
http://nti.uji.es/docs/nti/Jordi_Adell_EDUTEC.html
Consulta: 28 junio 1998
Bartolomé Pina, A. R. Preparando para un Nuevo Modo de Conocer [en línea]. Revista Electrónica de Tecnología Educativa, diciembre 1996 (4). Localización:
http://www.uib.es/depart/gte/revelec4.html
Consulta: 28 junio 1998
Brenson Lazán, G. Constructivismo Criollo: Una Metodología Facilitadora de la Educaciòn Holista [en línea], Coloquio Latinoamericano de Enfoque Sistémico, 25 noviembre 1996. Localización:
http://www.geocities.com/~neo-humanista/c3.html
Consulta: 28 junio 1998
Espínola, V., Almarza, O. y Cárcamo, M. E. (1994). Manual para la Escuela Eficaz: Guía de Autoperfeccionamiento para Directores y Profesores. Santiago de Chile: Ediciones Zig-Zag.
I Jornadas sobre Transversalidad [en línea], 5-6-7 Octubre 1995. Localización:
http://www.fuhem.es/CIP/EDUCA/art3.htm
Consulta: 29 Junio 1998]
Lyotard, J.F. (1987). La Condición Postmoderna. Informe sobre el Saber.
(M. Anotlin Ralo, Trad.) Madrid: Cátedra Teorema.
Odreman Torres, N. Reforma Curricular Venezolana: Educación Básica: Prioridad Nacional [en línea], 17 abril 1998. Localización:
http://members.tripod.com/~CARLOS_VASQUEZ/NORMA_OT.htm
Pérez Gómez, A. (1989). Paradigmas Contemporáneos de Investigación Didáctica. En J. Gimeno Sacristán y A. Pérez Gómez (Comps.), La Enseñanza: Su Teoría y Su Práctica. (pp. 95-138). Madrid: Akal.
Ruiz Bolívar, C. (1998, Mayo). Enfoque Cuantitativo y Cualitativo de la Investigación: Más allá de los Paradigmas de Investigación. Ponencia presentada en las Jornadas de Reflexión sobre la Enseñanza de la Investigación y el Proceso Tutorial en Posgrado, Instituto Pedagógico Rural Gervasio Rubio-UPEL, Rubio.
Schiel, T. (1991). Modernidad & Universalismo. Caracas: Universidad Central de Venezuela, UNESCO.
Taylor, S J. y Bogdan, R. (1986). Introducción a los Métodos Cualitativos de Investigación: La Búsqueda de Significados. Buenos Aires: Paidos.


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