LO QUE DE VERDAD IMPORTA 2

 

 

Erase una vez.......................  una enfermera que trabajaba en el
hospital público de una gran ciudad. En la unidad donde desarrollaba su
labor profesional estaba contenta, exceptuando los momentos en los que el
Jefe de Servicio imponía su ley.
Este señor, además del hospital trabajaba en una clínica privada y en más de
una ocasión le había ofrecido pluriemplearse con él allí. Su negocio en la
privada era próspero porque debido a las listas de espera, propiciadas
también de múltiples maneras por sus artimañas, se les sugería a los
pacientes con posibilidades económicas, no tener que esperar ni un solo día
para su intervención.
Respecto a las casas comerciales, tanto las que vendían especialidades
farmacológicas como las que suministraban material de todo tipo, nuestra
enfermera era consciente de que el Jefe de Servicio manejaba todo el
cotarro: comisiones en cuentas bancarias, viajes, congresos, regalos, eran
gestionados por este señor en su provecho, dejando algunas migajas para el
resto del personal, de forma que quien más se adaptaba a sus necesidades y
sus caprichos, recibía más favores.
Ella y la mayoría de sus compañeros eran conocedores de los trapicheos del
jefe, y en más de una ocasión habían comentado la ilegalidad de sus
actuaciones y la necesidad de ponerles fin, ya que estas llegaban algunas
veces a afectar gravemente a los usuarios. Era habitual que pacientes que
llegaban de su consulta privada a ser intervenidos quirúrgicamente en el
hospital público, adelantaran a otros muchos en la lista de espera.
Encargaba la compra de material en cantidades que nunca se usarían y
caducaban en los almacenes. Era además desconsiderado con muchos pacientes
en el trato, informando escasamente a estos y sus familiares unas veces o
actuando de forma autoritaria y agresiva en otras.
Las posiciones respecto al caso, de sus compañeras enfermeras, médicos y
auxiliares, eran de lo más variadas, se mostraban agradecidos sobre todo
aquellos que participaban de las migajas, otros pasaban porque pensaban que
contra él nada se podía y estaban mejor calladitos, la mayoría protestaba
pero sin ir más lejos.
Consciente de que los comentarios en su contra estaban generalizándose,
gracias a que la enfermera protagonista de nuestra historia estaba
ventilando la lumbre, el jefe decidió ganársela para su causa conocedor de
que estaba pasando por un bache económico. Una mañana ofreció nuevamente a
la enfermera  la posibilidad de pluriemplearse en la clínica privada en unas
condiciones inmejorables, además le comento tener muy adelantada su
negociación para que fuera a un congreso internacional con todos los gastos
pagados, en el que todas sus compañeras habían mostrado gran interés, tenía
que decidirse y contestar a ambas cosas en 24 horas.
Al día siguiente llegó muy temprano al hospital, había estado toda la noche
meditando las opciones posibles, por un lado estaba harta de las
irregularidades que se vivían en la unidad en perjuicio de los pacientes y
de la sanidad pública, su conciencia la empujaba a hablar con los compañeros
y junto a los que la apoyaran, denunciar la situación. Por otra parte
importantes intereses personales estaban en juego, ella nunca se había
aprovechado, pero en esta ocasión las ofertas eran enormemente atractivas.
Venía con su postura decidida, después de aquella noche era consciente de lo
que realmente importa.............

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