CRÓNICAS DE UN ESFIGNOMAMÓMETRO

Por Julio de la Torre Fernández-Trujillo

 

1) LA LLEGADA.-

 

Hace unos días, me planteaba quién sería la persona idónea para preguntarle que ocurre en una sala de hospitalización turno a turno, día a día. Cuales serían los comentarios de enfermeras, celadores, pinches, administrativos y enfermeras en el estar de la unidad. Cuales los comentarios de pacientes y familiares. Mi conclusión fue bien sencilla, ningún ser humano sería suficientemente objetivo, difícilmente vería en expresión taurina, "los toros desde la barrera", por ello pensé en un manómetro para medir la presión arterial, pero claro estos no hablan, o eso creía yo hasta que le pregunte a uno que hablaba por los codos y me contó toda su historia........

     Ahí os quedáis, aburrios, sosos, estreñios, cuidao con la pandilla, tres reflolú alemane, dos bombas de infusión yanquis, un monitor sueco y seis estiraos palos de gotero, ingleses claro. Ahí os quedáis, dentro de media hora estoy enroscao en el brazo de una rubia o un rubio, que a mi no me importa lo sexsual, y vosotros os vais a apulgará en el almacén por saborios. Yo nacioná, a punto de perde la grasia intentando habla desde hace seis meses con esa panda de malahe, y con arte hasta en los tuétanos, que man escogio por guapo aunque na ma tenga un ojo.

    A donde me mandarán, de momento voy por el hospital como la reina en la cabalgata, en carroza y rodeao de cajas con papelillos de colores. Como dice un fonendo mu amigo mío: "los médicos de ahora son médicos de carnaval, to lo arreglan con papelillos".

    Ya he llegao al destino y ese que esta en la mesa, debe ser el que sustituyen por mi, ya llevara aquí tiempo el jubilao, las gomas cogías con esparadrapo, el traje del manguito blanco a base de lavaos,

    ¡Quiyo!, cuanto tiempo ta tirao aquí............ No tiene gana ni de hablá el pobre.

* Juana, ya llego el material nuevo.

# Ya era hora, ¡no!.                           

 

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