UNA DE COFRADES

 

(Noviembre 2002) Un profesor de informática sevillano crea un juego para internet titulado “Matanza cofrade”. En resumen, el incienso usado en una procesión es radiactivo, los cofrades se convierten en zombies que atacan al jugador y este con una pistola debe eliminarlos.

 

Una pistola en la mano del protagonista y puntos por matar figuras de personas ya sean cofrades o no, son para mi el mayor delito del videojuego creado por el profesor de informática sevillano, que ha causado tanto revuelo en la España semanasantera. A mi humilde entender, a pesar de recriminarlo, alguna de las características del juego pueden ofrecer saludables puntos de reflexión para todos nosotros, por ejemplo:

 

·        La sensibilidad herida de los cofrades ante el juego, debería hacerles reflexionar si no serían más sensibles a la doctrina de su mito si leyeran sus escrituras y las practicaran, en vez de pasear el palmito disfrazados, 40 días después del momento propicio para hacerlo.

·        La aparición de los cofrades como zombis, en vez de hacer rasgar las vestiduras a los consumidores de incienso a granel, debería hacerles preguntarse si realmente no son zombis a las ordenes de algún poder oculto, adorando antiguos becerros de oro.

·         Los jueces, deberían preguntarse si no son ellos los que atentan en esta ocasión contra la libertad de conciencia clausurando la página web, cuando permiten páginas de ideología nazi, páginas claramente xenófobas, o la violencia más bestial en otros juegos de ordenador y en televisión para niños.

·        Respecto a lo de ir en contra de sentimientos religiosos, ya se han encargado suficientemente la iglesia y los propios cofrades de ir contra estos, permitiendo la caricaturización bajo coronas y mantos de oro, de estatuas que deberían ser símbolos de humildad y caridad propias de seres “muy humanos”.

 

Me entristece profundamente esta nueva España, en la que independientemente del partido que gobierne, “opus” ya no es nombre de caballo ni de sinfonía famosa, se descapitaliza la enseñanza y la sanidad pública capitalizando el bolsillo de los poderosos, y a la religión de la iglesia y al futbol se les ha sumado el amarillismo cultural, dejando cada vez menos lugar en la mente colectiva a las IDEAS con mayúsculas.

 

                               Julio de la Torre Fernández-Trujillo

 

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