A LOS "ILUMINATI" TRAS LOS GOYA DEL 2013

 

 

Hola Inma, te envío la contestación punto por punto, a un correo enviado por un iluminado con los focos de los recientes premios Goya, porque he recibido varios y ya estaba hasta las narices.

 

Correo original: Al cine español.- Hola, me llamo Maribel Verdú y trabajo en el cine español, estoy casada con un empresario que tiene siete teatros, SIETE, mis amigos y yo nos dedicamos a hacer películas con el dinero de los impuestos de los ciudadanos, luego, si esos ciudadanos quieren verlas tienen que pasar por taquilla, abonarse a una tele de pago o comprar una copia original en su soporte favorito, porque las descargas son un crimen, ya sabéis. También hago anuncios, de hipotecas del Banco Santander, por ejemplo, esta es una entidad líder en muchas cosas, desahucios sin ir mas lejos. Y fui imagen de el Corte Inglés, que es una empresa donde ni siquiera se permiten los sindicatos. Ayer me dieron un premio Goya, por una película en la que matamos varios toros, mira que yo hice campaña para promover la adopción de galgos y eso....bueno, a lo que iba, que en los agradecimientos, enfundada en un modelito de Raf Simmons para Dior y con joyas de Bulgari, denuncié este injusto sistema que roba a los pobres para dárselo a los ricos. Molo un montón.


 

Contestación: A los iluminati.-“Hola” soy Julio de la Torre Fdez-Trujillo y trabajo en la Universidad de Cádiz, estoy casado con una enfermera (ya el que entren en mi casa dos sueldos públicos hay gente que me lo critica, pero si llego a dar un braguetazo parece ser que me hubiera grajeado enemistades, menos mal que no ha sido así). Muchos de mis amigos y yo nos dedicamos a formar a alguno de vosotros y a vuestros hijos con el dinero de los impuestos de los ciudadanos, evidentemente previo pago de matrícula, al igual que músicos, escultores, pintores, escritores o trabajadores del cine, que son contratados por el estado o por empresarios que reciben subvenciones públicas. También en ocasiones mi imagen con mayor o menor pago ha sido utilizada, no llego al nivel de personajes famosos, pero han comprado o intentado comprar, mi opinión o mi presencia con tortillitas de camarones o croquetas, también sorprendentemente con dinero pagado para algunas conferencias que sirvieron como propaganda política o empresarial, sin yo esperarlo ni desearlo.

Intento donde puedo y me dejan (lo lógico es hacerlo en lugares donde la repercusión de lo que digas es más notoria), denunciar las cuestiones que creo que son malas para el conjunto de la sociedad, de la sanidad, de la educación, de la alimentación, lo que pasa es que no tengo muchas ocasiones de las buenas, como las tienen algunos en los púlpitos, en los ateneos, en los congresos, en las entregas de los premios al más guay der carnavá, o en los Goya sin coge ná. Unos me tachan de comunista por algunas de mis opiniones (con razón), otros depende del entorno, me tachan de derechas y pijo porque procuro llevar ropa buena que me dura más, y que evidentemente compro en rebajas, ojalá me prestaran cada vez que voy a un acto guay, ropa de Armani o Dior, pero conozco la crítica cada vez que me pongo algún reloj de mi padre o llevo alguna chaqueta con marca visible por mucho 70% de descuento que llevara en la etiqueta, porque esas prendas quien tienen que llevarlas son los ricos, no los putos currantes que encima protestan por cualquier cosa detrás de una pancarta.

Intento colaborar con cualquier causa que me parece justa, al igual que muchos de los actores que están ahora en la picota (George Cluní, Bardem, Susan Sharandon, Maribel Verdú o Richard Gere), no lo publicito porque hago lo que me da la gana y a nadie le importa, a ellos probablemente les resulte más difícil ocultarlo, pero tampoco parece importarle a nadie. Algo más, pago mis impuestos aquí en Cádiz porque es donde vivo, si me pidieran que los pagara en Cataluña, lo haría encantado cuando allí viva. Espero que Montoro lo entienda y denuncie al que no lo haga de esta forma, que para eso está, porque si lo oculta como hace con sus amigos, me perjudica a mí y a todos.

 

 

Volver a cartas        Volver a portada