PATRÁS COMO LOS CANGREJOS

 

 

21 de julio de 2006.- La organización andaluza de familias cristianas, solicita de la Junta de Andalucía, la prohibición del desnudo total o parcial en las playas de la comunidad autónoma.

 

 

Me gustaría desde este foro y mediante las sencillas palabras que siguen, mostrar mi más absoluto acuerdo con esta iniciativa, que busca sobre todo el bienestar de los más pequeños, a los que intentamos educar en los valores propios del recato y el pudor, característicos de una nación que sigue siendo la reserva espiritual de occidente, como no dejan de manifestar desde la iglesia, el propio Papa y sus más altos dignatarios, deseosos de conducir de nuevo a su rebaño, por los caminos que les dictan sus doctas conciencias.

 

Me escandaliza enormemente tener que soportar día tras día, como mi tierno infante, señala babeando a esas mujeres aireando sus bultos cochinos en la playa. Con este bochornoso espectáculo, seguramente adelantaremos la edad de las fuertes tentaciones de la carne en los jóvenes, que no olvidemos, terminan en la autosatisfacción demoníaca, que los llevará sin remedio a atrofiar sus celebros, fenómeno demostrado hasta la saciedad por científicos de todo el mundo. A temprana edad yo mismo sentí la tentación viendo las pantorrillas de las muchachas, pero no cedí, y con orgullo puedo decir hoy, que ayudado de rezos y cilicios mi cocciente intelectual se mantiene en 65.

 

Pero la culpa de todo esto no la tienen solo las mujeres, se sabe que ellas son tentadoras por naturaleza, como pudo comprobar en sus propias carnes nuestro padre Adán, la culpa la tienen sus maridos por permitírselo. ¿Cómo un hombre de bien, puede dejar que su mujer enseñe a todo el mundo, lo que está por Dios reservado a la más estricta y oscura intimidad?. Yo me llevo a mi mujer a playas alejadas para que no la vea nadie y le compro bañadores con faldita, negros y cerrados a caja en el cuello, y que se le ocurra protestar, que soy capaz de hacer algo políticamente incorrecto.

 

Yo añadiría también a esta sin par iniciativa, la prohibición de que las muchachas enseñen el ombligo por la calle, las enseñanzas tendenciosas en los colegios sobre el sexo (que solo deben descubrirse en el seno del sagrado matrimonio), las camisetas que dejan transparentar el sujetador, la ropa ajustada, las bragas y pantalones que se cuelan por donde no deben y los bañadores palanqueros en algunos mal denominados hombres.  En el Meyba tradicional, se distingue a un señor del que no lo es, solo debemos tener cuidado de que no se salga un huevo de la redecilla.

 

Parece ser que este verano, estos Guerrilleros de Cristo, estos Paladines de la moral, se acercarán a las playas para solicitar firmas que apoyen su petición, espero que en estos lugares, hoy escenarios de lujuria, escándalo y perdición, ¡sean tratados como se merecen!.

 

 

 

                                     Julio de la Torre Fernández-Trujillo   

 

 

 

    Volver a portada        Volver a cartas