EL CLAMOR DE LOS CORDEROS

 

 

Viernes, 5 de noviembre de 2004. Los obispos españoles, ordenan a sus “pastores” que introduzcan en sus homilías el posicionamiento de la iglesia en contra de la política del gobierno del PSOE, en cuestiones como la eutanasia, aborto, matrimonio entre homosexuales, etcétera.

 

      En plena crisis de la cabaña española de ganado ovino, que ha inmovilizado a cientos de miles de cabezas de reses por la enfermedad de las lenguas azules, los jefes de los pastores eclesiásticos, ordenan a estos que tiñan de azul sus lenguas y las de sus rebaños, buscando introducir en la sociedad el discurso propio de la postguerra civil, que arengaba a los suyos contra los detestables destructores de la reserva espiritual de occidente, los innombrables “demonios rojos”.

  

         Estos “macarras de la moral”, como los califico recientemente Joan Manuel Serrat en una de sus canciones, han gastado cientos de millones de las antiguas pesetas (nuestras pesetas) en trípticos y cartelería variada, con el fin de que además de la transmisión oral, la imagen y la palabra escrita, surta los efectos deseados por esta “empresa divina” entre la población consumidora de incienso a granel. Esto, que enmarcado dentro de la legítima lucha de un partido político por explicar sus ideas buscando el voto, nos parecería normal, como línea de actuación de unos “líderes”, que deberían teñir sus ropajes y sus lenguas con los colores del arco iris, dando libertad a  pastores y rebaño para que expresen sus opiniones, parece más bien una vieja canción vuelta a escuchar en el magnetofón apolillado del abuelo.

  

         En un momento en el que algunas voces disidentes, parecen exigir a la iglesia un cambio respecto a su misoginia, respecto a su discurso en contra de la homosexualidad, que como nos dice la historia es una condición que viaja como parte integrante de la humanidad y de la propia iglesia desde su origen,  respecto a la anticoncepción, al derecho a morir dignamente, etcétera, este grupo de iluminados, se descuelga nuevamente con un mensaje de cerrazón, de conservadurismo radical, eso sí, intentando sin éxito explicar que no pretenden hacer política y que su única intención es el bien de su “rebaño”, al que nuevamente reconocen incapaz de analizar las situaciones para llegar individualmente a  conclusiones y decisiones inteligentes. 

          

         Imagino que los pastores más cercanos a los corderos, los curas rojos y homosexuales, las monjas lesvianas, los católicos progresistas, los obispos no pederastas, ¡ que haberlos haylos !, expresen sus opiniones independientes del rebaño y sean capaces algún día de barrer esa casa por dentro, tan necesitada de don limpio como el retrete del bar Mariano.

  

 

                                                        Julio de la Torre Fernández-Trujillo

 

 

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