200 AMIGOS ASESINADOS

 

 

   El día 11 de marzo de 2004, Madrid sufre el mas terrible golpe terrorista en la historia de España, varias bombas colocadas en trenes de cercanías matan a 200 personas y hieren a más de 1500.

 

    El pasado jueves murieron 200 amigos en Madrid, desgraciadamente en las próximas horas serán algunos más. Durante toda la jornada, en algún momento, a todos se nos deslizó por la mejilla alguna lágrima, mientras las imágenes de la tragedia se sucedían en los medios de comunicación e identificábamos con claridad, los lugares que hace solo unos días habíamos frecuentado en la capital, por lo que cualquiera de nosotros podría haber estado allí en esa hora fatídica.

En el contexto del propio atentado terrorista y sus consecuencias, quienes sean los causantes del mismo da igual, son asesinos que no respetan valores de ningún tipo, su pretendida lucha solo tiene su propio interés como objetivo, no luchan por nadie ni por nada. Pero cuando algunas personas usan la supresión de la información en su propio interés, sea cual sea este, no es lo mismo. En la noche del viernes, casi todas las cadenas internacionales consideraban como autores del genocidio al grupo radical islámico Al Queda, mientras el gobierno y la televisión española tímidamente y sin apartarse un ápice de las declaraciones que apuntan a ETA, comenzaban a considerarlo una línea más de investigación. No puede usar nadie nuestro sentimiento y nuestra rabia para manipular la opinión. Nadie tiene derecho a apuntar con el dedo acusador a Esquerra Republicana o a Izquierda Unida por seguir las tesis del diálogo, nadie puede hacerlo contra el PSOE por pedir información detallada al gobierno sobre la autoría de los hechos, menos aún argumentando, como hacía la dirigente del PP andaluz, su acercamiento a las tesis de Otegui o su culpabilidad emanada de la alianza tripartita en Cataluña . Sospecho que el próximo lunes, tras las votaciones del domingo, descubriremos la verdad sobre el rostro de los asesinos.

Hace unas horas pude escuchar a un vecino decir con furia, que ahora si que votaría al PP para que acabara con esos hijos de puta, le pregunté si realmente iba a votar otra cosa y había cambiado de intención tras el atentado terrorista atribuido a ETA, porque quizás después de depositar su voto podía darse cuenta de que la realidad era otra. 

Resulta muy sencillo sembrar el terror, una bomba en un supermercado, a las puertas de un colegio, en un estadio, o como en esta ocasión en un tren cargado de viajeros hacia sus puestos de trabajo o sus estudios, no es tan difícil de colocar, por ello como otros muchos pienso que la justicia y la policía son indispensables para acabar con el terrorismo, pero no pueden actuar en solitario como se pretende, porque solo una pequeña facción, un pequeño grupo incontrolado de locos, puede dar al traste con años de investigaciones, detenciones y juicios. También la prepotencia y el jactarse con las victorias de la acción policial en un teatro que no pretende más que hacerse con la mayoría de la opinión pública, puede llevarnos también a enardecer los fanatismos y radicalizar aún más al asesino.

Algunos países, que incluso acompañan a nuestro gobierno en despropósitos como la guerra de Iraq, han establecido estrategias políticas encaminadas a dialogar sin concesiones de partida con los grupos radicales, las Brigadas Rojas alemanas, el IRA irlandés o Terra Yure en Cataluña, han desistido de sus actos terroristas pasando por el diálogo. Se que es difícil en este momento de rabia, pensar que la palabra pueda traer la solución, pero tras ver las imágenes de cualquiera de los actos terroristas que se suceden en el mundo, ¿no merece la pena intentarlo una y mil veces si fuera necesario?.

 

 

 

Volver a cartas    Volver a portada