¿QUÉ OPINAN LOS GADITANOS, SOBRE EL EMPLEO DE SUS SÍMBOLOS RELIGIOSOS EN EL CARNAVAL?. UN PROYECTO DE INVESTIGACIÓN

 

Autor: Julio de la torre Fernández-Trujillo

  

Asignatura: Métodos y técnicas de investigación en Antropología

 

 

I.- Selección del tema de investigación.

 

I.I.- Área de conocimiento.-

 

El carnaval como manifestación cultural de un pueblo, es un estudio que corresponde en buena parte a la Antropología, por ello para muchos antropólogos ha sido y será tema de reflexión e investigación[1].

         El carnaval en general y el de Cádiz en particular, no solo se relaciona con la  religión en cuanto a fechas e historia, si no también en cuanto a lo que estas fiestas significan de trasgresión, de ir contra lo establecido socialmente, contra lo normatizado, contra el poder. Como expone Caro Baroja[2] en su estudio sobre el carnaval, no podríamos concebir el carnaval actual, desde su origen en la oscuridad de la edad media, sin la religión. Sin embargo, debido probablemente a las épocas de represión que nuestro carnaval ha sufrido, el carnaval gaditano a tomado otras formas que actualmente coexisten con la tradicionalmente transgresora, es la descrita por Ramos Santana[3] en sus estudios sobre la historia del carnaval de Cádiz del siglo XIX y XX, comentando los bailes en recintos significativos de la ciudad y la crítica de determinados sectores sociales al espíritu subversivo propio de las fiestas, es también la heredada de las fiestas típicas gaditanas durante la dictadura de franco, la de las letras y disfraces basados en el piropo o lo cotidiano, la que entre los devotos piropea el encanto de alguna Virgen en su paso o trono que procesiona en semana santa o la forma de portar el paso del cargador gaditano.

 

Desde los más remotos indicios históricos del carnaval, este se ha encontrado relacionado con la religión, las antiguas fiestas de Babilonia, Saturnales, Lupercales o Bacanales, se celebraban en honor de los dioses Mardok, Saturno, Lupercus o Baco, en periodos que solían coincidir con el ritmo agrícola. Los primeros cristianos, festejaban junto con paganos estas fiestas, hasta que la iglesia fue colocando estratégicamente en las mismas fechas, las propias, así sobre las Saturnales lo fue la navidad, sobre Lupercales San Valentín y luego carnaval[4], etc. Estas fiestas siempre tuvieron un espíritu trasgresor, de subversión de la realidad cotidiana: esclavos que dan ordenes al amo, elección de entre los malhechores de un rey que a todos los efectos actuaba como tal en esas fechas, y soldados de las centurias romanas que se vestían de mujer, son algunos ejemplos.

 

En el medioevo se constituye el carnaval dentro de la estructura que hoy conocemos, como periodo previo a las abstinencias marcadas por la cuaresma, algunas de las costumbres de las cuales nos han llegado noticias son: celebración de fiestas en lugares sagrados, proclamación del obispo de los bufones, o participación activa del clero y los fieles en las críticas y excesos de esos días.

 

Un elemento fundamental del carnaval de Cádiz desde sus orígenes, es el disfraz (denominado actualmente, cuando nos referimos a las agrupaciones, como “tipo”), con él, junto a la máscara, se rompe el orden social, se enfrentan las clases y se propicia el comer, beber, ironizar, criticar y satirizar a la sociedad y la autoridad. Los bailes de disfraces eran el eje social de las fiestas en el siglo XVIII y para prevenir el riesgo de desórdenes que propiciaban las máscaras, fueron tremendamente normatizados con prohibiciones que iban desde el motivo del disfraz (no eclesiásticos, no hombres disfrazados de mujeres, no máscaras indecorosas), hasta limitar las alusiones y críticas que se hacían en los cánticos de las agrupaciones.

 

Actualmente, cuando en el carnaval de Cádiz en particular, agrupaciones como romanceros, coros, comparsas, y sobre todo chirigotas y cuartetos, se refieren en sus letras a la religión, lo hacen de dos formas posibles: una sería la denuncia de una situación, caricaturizando sus símbolos mediante alusiones directas, músicas y disfraz, entrando siempre más en el terreno de lo irreverente; otra la referencia a un acontecimiento o a un símbolo como parte de lo cotidiano, de lo importante socialmente, en la mayoría de las ocasiones desde la devoción más que desde la trasgresión. Estas dos formas de entender la religión desde el carnaval, tienen en Cádiz un punto de encuentro en el concurso oficial de agrupaciones, en el que frecuentemente se generan  fricciones, y que dada la difusión y seguimiento que tiene este además de Cádiz, en el resto de Andalucía, trasciende a lo social.

 

En la calle, las referencias a la religión son mucho más numerosas, los disfraces y las agrupaciones callejeras, familiares o ilegales (llamadas así por no presentarse al concurso), que inundan esos días la ciudad, suelen crear menos problemas, debido probablemente a la menor difusión de sus letras. También debemos comentar que suele ser primero en este ámbito, donde los tabúes de la fiesta comienzan a caer, así lo militar, la monarquía y la religión, fueron caricaturizadas en la calle por grupos disfrazados y agrupaciones callejeras, antes de serlo en el concurso.

 

Aunque no podemos en ningún momento olvidar que el carnaval subvierte y transgrede pero con el fin de mantener la cohesión, ya que una vez pasadas las carnestolendas el orden reaparece y todo sigue igual que antes de las fiestas. Concientes de esto, las autoridades y personajes públicos, se someten participando en el carnaval y aguantando el chaparrón de críticas y burlas, sabedores de que a su conclusión las aguas volverán a su cauce, e incluso algunos de ellos por su capacidad de encajar, saldrán reforzados del envite.

  

I.II.- Área temática.-

     Este proyecto en concreto pretende profundizar en la opinión de los gaditanos sobre la relación existente entre religión y carnaval, y las referencias que se hacen en este último a los símbolos religiosos, por ello el campo teórico específico será la Antropología simbólica y dentro de ella “el ritual”. Dada la trascendencia que tienen para su vida, tanto social como espiritual en muchos casos, los dos rituales en los que año tras año participa el gaditano (carnaval y semana santa), cual es su opinión respecto a las manifestaciones que desde uno de los rituales (el carnaval) se hace al otro (la semana santa), ya sea desde un punto de vista devoto o crítico.                  

      

 

I.II Justificación de la investigación.-

 

Pocos acontecimientos desatan tantas pasiones en Cádiz como el carnaval y la semana santa, por lo que desde que aparecen las primeras alusiones a temas religiosos vistas desde el ángulo más trasgresor por algunos autores, aparecen distintas corrientes sobre este tipo de manifestaciones en el concurso, que generan una polémica que llega hasta nuestros días: por un lado los que defienden que en carnaval todo vale; por otro, los que a pesar de no compartir las alusiones, sobre la base de la libertad de expresión, las respetan (aunque veremos que según les afecte, algunas veces no es así); y por último aquellos que en lo posible intentan que este tipo de manifestaciones no se den, al menos en el concurso, aplaudiendo aquellas que se refieren a la devoción hacia los símbolos religiosos.

     El punto mas elevado de confrontación entre las distintas corrientes de opinión que comentábamos, se produjo en el carnaval del año 1986 con la chirigota “Tontos de capirote”[5], cuya aparición en el concurso de agrupaciones tuvo repercusiones sociales muy importantes. En primer lugar se produjo una alarma previa al concurso que desembocó en cartas y amenazas de sectores próximos a la iglesia católica gaditana y a las hermandades cofrades, estas amenazas llegaron al Gobernador Civil  que decidió controlar mediante las fuerzas de orden público el Gran Teatro Falla, esto obligó a las hermandades de cofradías, que habían adquirido íntegramente  las primeras filas del patio de butacas, a dejarlas vacías, tras su actuación que se produjo exactamente después de la actuación de la comparsa cargadores gaditanos, entre insultos y agresiones, la chirigota abandonó el teatro en vehículos de la policía. La prensa local, nacional e incluso algún diario extranjero, hicieron un seguimiento especial a la noticia, y una radio de ámbito nacional relacionada con la iglesia, cortó la retrasmisión del concurso cuando la chirigota salió a escena. En la ciudad la repercusión de los hechos fue enorme, no había reunión de más de dos personas en la que no se hablara del tema mucho después de concluido el carnaval. Fuera de ella también tuvo su controversia, ya que por llegar la agrupación a la final, su actuación fue retransmitida a toda Andalucía.

     Aunque con menor intensidad, las posturas encontradas han mantenido la polémica todos estos años hasta entrar viva en el nuevo milenio. Este año 2001, la chirigota “los Cristo vive” y la obra de teatro que próximamente se estrenará en Sevilla “esto no es carnaval..... solo lo parece”, alegoría a la semana santa vista desde el carnaval de Cádiz, cuyo autor es un conocido y polémico autor carnavalesco, así lo auguran.

 

 

I.III Fuentes del tema.-

 

Mi interés como gaditano, aficionado al carnaval en todas sus manifestaciones y estudioso de lo subversivo de esta fiesta, hace que me interese especialmente este problema. Tanto desde la devoción, al ver los rituales que se manifiestan sobre todo en la semana santa andaluza, donde la fiesta y las guerras entre partidarios de una imagen u otra, se coloca por encima de cualquier sentimiento religioso, como desde la posturas más críticas de los que no comparten la religión y ven en el ritual un esperpento, el carnaval gaditano es una de las pocas formas que tiene su pueblo de expresar durante unos días su descontento. En contraposición aparecen los poderes que manejan los rituales en semana santa, estos auténticos fundamentalistas de su particular forma de ver la religión, ponen en juego todos los resortes posibles para evitar este tipo de manifestaciones en carnaval. El análisis de estas situaciones y la opinión de los gaditanos respecto a ellas creo que puede ser de gran interés desde un punto de vista antropológico.

 

Los recursos de los que dispongo pienso que son una gran ventaja, pues tengo acceso directo a los mejores y más completos archivos, tanto particulares como públicos, en los que tendré la posibilidad de consultar documentos, bibliografía y audiovisuales. Mis buenas relaciones con autores y componentes de agrupaciones, espero me abran las puertas para realizar entrevistas en profundidad, y mi experiencia en el mundo del carnaval donde he participado en coros, chirigotas, chirigotas callejeras, romanceros y como jurado del concurso oficial de agrupaciones, la capacidad de tener en cuenta todos los factores que influyen en los datos obtenidos y la interpretación más objetiva de los dichos datos de cara a su análisis.

 

 

Fuentes bibliográficas más importantes:

 

- Caro Baroja, J. (1978). El Carnaval. Madrid.

 - Ramos Santana, A. (1985). Historia del Carnaval de Cádiz. Cádiz.

 - Recortes de prensa, documentos, libretos, audio y video originales del carnaval gaditano. Colección particular.

 - Turner, Victor (1980). La selva de los símbolos. Aspectos del ritual Ndembu. SigloXXI. Madrid

 - Delgado, M. (1993). La religiosidad popular. En torno a un falso problema. Universidad Barcelona.

 - Edwar Tylor (1871). Primitive Culture.

 - Durkheim, Emile (1982). Las formas elementales de la vida religiosa. Akal. Madrid.

 - Eliada, M. (1998): Lo Sagrado y lo Profano. Barcelona, Paidos.

 - Gluckman, M., (1978): Política, derecho y ritual en la sociedad tribal. Akal, Madrid.

 - Manual de la asignatura “Procesos Cognitivos y Representaciones Simbólicas. UCAM, 2000.

       - Manual de la asignatura “Métodos y técnicas de investigación en Antropología”. UCAM, 2001.

  

II.-Definición del problema.

II.I.- Descripción del problema.

Como hemos comentado, el carnaval tal y como lo conocemos hoy, no tiene ningún sentido sin la religión[6], este aparece en algún periodo oscuro de la edad media como previo al periodo de abstinencia que representa la cuaresma para el cristiano, y esta última simboliza los cuarenta días de ayuno, abstinencia y reflexión de Jesucristo en el desierto. Estas fiestas se caracterizan históricamente por la subversión del orden establecido, el empleo de la máscara y el disfraz, permiten al que la lleva ser otro, criticar lo que el resto del año debe callar, comer lo que en los próximos día no puede o dar rienda suelta a sus apetitos sexuales. Actualmente parece haberse perdido esa relación íntima con el posterior ayuno y abstinencia, pero se mantiene la tradición en cuanto a fechas y subversión del orden para posteriormente restablecer la cohesión.

Desde la reinstauración de la democracia en España, y el levantamiento de la prohibición dictatorial sobre los carnavales, la libertad de expresión en estos y la subversión del orden establecido, fue ganando poco a poco el espacio perdido. El poder, que históricamente ha intentado controlar estas fiestas, fue relajando su presión, dejando que fluyera libremente la imaginación del gaditano.

 

Actualmente el carnaval gaditano carece de control en los espacios públicos (la calle), exceptuando los propios emanados de las leyes en el ámbito general, pero las repercusiones sociales de los disfraces y las criticas en este ámbito son mucho menores. En el concurso existe un reglamento, pero no se ocupa de limitar la libertad de expresión, por lo que las críticas a todo lo que pueda significar poder: estado, monarquía, gobierno, militares, religión, prensa, etc., se encuentran en los repertorios de todas las agrupaciones. Las implicaciones sociales que tiene lo que expresan las agrupaciones en el Gran Teatro Falla, es muy grande, y como hemos comentado si el tema tratado es la religión, mucho más, ya que si existe algún acontecimiento en la ciudad que levante tantas pasiones como el carnaval, es la semana santa. Concretamente cuando hablamos de las alusiones que se hacen desde el carnaval a los símbolos religiosos, debemos conjugar los elementos carnaval y religión, y dentro de este último sería indispensable tener en cuenta todo lo referente a los rituales y en concreto a los propios de la semana santa.

 

En el concurso de este año 2001, que se encuentra en este momento en su fase de preselección, ya han desfilado por el escenario del teatro varias agrupaciones que en su repertorio llevan alusiones a símbolos religiosos, y por el momento una “Los Cristo vive”, que dedica todo su repertorio y su puesta en escena a la religión, originando el día de su primera actuación bastante controversia entre el público asistente. Esta última chirigota, que según muchos gaditanos tiene buen nivel en su interpretación, en su próxima actuación de semifinales, ya será retransmitida a toda Andalucía en los resúmenes que ofrece Canal Sur Televisión, con lo que la difusión de su repertorio trascenderá las fronteras de la provincia.

 

 

 

II.II.- Elementos y estructuración.

 

Dentro de las referencias que encontramos entre los antropólogos más influyentes al tema que nos ocupa, Levi Straus enfatiza en su estudio sobre los mitos, que el pensamiento mítico no obedece al interés y si a la necesidad para los pueblos de entender el mundo que les rodea. También plantea que por muy ilusorias y absurdas que pudieran parecer las historias míticas, el hecho de existir motivos recurrentes indica que tras el desorden aparente, existe una cierta lógica.

 

Nuestro tema de estudio, tiene mucho que ver con el ethos del pueblo, con su forma de ver el mundo y las cosas que en él ocurren, de la actitud que subyace en las personas ante si mismas y ante el mundo que las rodea. La cosmovisión del actor que participa en los rituales de semana santa con verdadera devoción, no suele tener nada que ver con el ethos de aquel que ridiculiza alguna parte o la totalidad de estas representaciones culturales, como explica Geertz[7], tan válido como el anterior y basado en perspectivas científicas, estéticas o del propio sentido común.

 

La religión es definida por Tylor[8] en términos de propiación y conciliación de poderes superiores a los humanos y situada en el polo opuesto a la magia y la ciencia. En este contexto de oposición de la ciencia a la religión, es en el que va apareciendo en el carnaval especialmente y también fuera de él, la caricaturización de los símbolos religiosos, desde el escepticismo científico al que parece llevarnos los descubrimientos que la humanidad va haciendo, sobre fenómenos que carecían de explicación y eran achacados a fuerzas sobrenaturales. En un proceso parecido al que describe Comte como estados teológico, metafísico y positivo.

 

En la semana santa gaditana, existe mucho de lo que Victor Turnner calificó como ritual de aflicción[9]. La mortificación y la penitencia que conllevan los actos procesionales por parte del penitente y cargadores en estas fechas, a los que estos acuden en muchas ocasiones en relación a problemas o desgracias achacadas a su separación del camino correcto, y que siguiendo el ritual que demuestra su arrepentimiento, esperan la gracia de que sus problemas se resuelvan.

 

                  En su vinculación a lo social, el planteamiento de Durkheim[10] sobre la religión, nos ofrece un camino para explicar la motivación de la polémica que se suscita cuando determinados símbolos religiosos son criticados y caricaturizados en el carnaval, ya que el autor sitúa, rebasando el planteamiento puramente cognoscitivo y psicológico-individual, el fundamento primigenio de la religión en la propia sociedad. Según Durkheim, es en los símbolos religiosos y en los ritos (semana santa), donde el grupo social se afirma a sí mismo como unidad. Para él, la religión representaría un fenómeno colectivo en el cual se confundiría la idea de culto con la moral comunitaria.

 

                  La religión para Radcliffe-Brawn[11], ha de ser analizada con relación a la función social que cumple, y sobre todo, sobre la base de su funcionalidad respecto a la formación y mantenimiento del orden social. Si el carnaval subvierte el orden social, resulta lógico que la religión aparezca en él caricaturizada y criticada, aunque después de esto las aguas vuelvan a su cauce.

 

Algunos gaditanos se colocan radicalmente en la esfera de lo profano para habitar su mundo los días de la fiesta del carnaval, y en la oposición que describe Eliade[12],  los que no pueden o no quieren apartarse esos días de lo sagrado, entran en conflicto con ellos.

 

La mayoría de las críticas que las agrupaciones hacen en sus repertorio o dejan implícitas en sus actuaciones y disfraces, vienen referidas al fenómeno denominado “religiosidad popular”, como decía Fouillée, “en manos de España, deviene el cristianismo alterado en su propia esencia, la salvación no se gana por las obras, tampoco por la fe interior, sino por los ritos exteriores. Esta exterioridad es contraria al verdadero espíritu del cristianismo, a la gran tradición que enseña que el valor de los actos viene desde dentro”[13]. Sobre todo se critica la supuesta paganización de la religión en su representación de la Semana Santa, como comenta Manuel Delgado “se trata simple y llanamente, que si entendemos como paganismo lo que entienden los teólogos, el catolicismo practicado es y ha sido siempre una religión absoluta e incontestablemente pagana, es decir idolátrica y politeista”[14]. Así las mayores controversias se han producido ante la caricaturización o referencias en las letras a vírgenes, santos, cardenales, el Papa, sacerdotes o monjas.

 

                  Las representaciones del ritual por parte de los individuos o grupos en carnaval, se realizan en distintos contextos sociales o regiones como describe Goffman[15]:

 

-         En la región pública se desarrollan las representaciones más aparentes. Es el ámbito del concurso oficial, donde existen normas que sujetan a los actores y donde la obra se representa de una manera más formal.

 

-         En la región privada es donde actúan las agrupaciones callejeras, en un ambiente más familiar e informal. Se suelen manifestar opiniones más radicales y no están sujetas a ningún tipo de normas, en contraposición a la región pública.

 

 

En el análisis funcionalista que Gluckman hace del ritual, profundiza en las propuestas de Durkheim que se encuentran dentro de la tradición sociológica, considerando el equilibrio social desde una perspectiva más compleja.  Gluckman nos dice que existen principios conflictivos y grupos de interés que hacen inviable el equilibrio social, y que el ritual en este contexto constituye un mecanismo institucionalizado de sobredimensionar los conflictos reales dentro del grupo. La finalidad sigue siendo la cohesión social, pero el mecanismo se presenta como ritual de rebelión.

 

 

 

Estado de la cuestión.-

 

Julio Caro Baroja en su libro “El carnaval”, comenta las más profundas raices del carnaval en España y su relación desde el origen en lo más oscuro de la edad media, con la religión[16].

 

Alberto Ramos Santana, recoge en su libro “Historia del carnaval de Cádiz”, la fuerte polémica suscitada en los carnavales de finales del siglo XVIII, ante la aparición en los bailes organizados por la más alta clase social gaditana, de enmascarados disfrazados en tono de burla como curas y monjas[17].

 

Ramon Solis, en su libro titulado “Coros y Chirigotas del carnaval de Cádiz”, publicado en 1988, comenta la participación de las “sotanas” en la represión que sufrió el carnaval a principios del siglo XX, sobre todos a las agrupaciones que aludían a aspectos de la iglesia y sus imágenes de forma crítica[18].

 

En marzo de 1997, Francisco Robles escritor sevillano, publica su libro “Tontos de Capirote”, donde recoge con gran carga satírica, el perfil de cada uno de los protagonistas de la Semana Santa Sevillana. Algunos de sus personajes más polémicos son: el tonto del pregón, el pregón del tonto o el tonto del costal[19].

 

En una comunicación presentada al XI Congreso Internacional del carnaval, Pedro Payan Sotomayor, comentaba los resultados de su trabajo de investigación documental, sobre la alusión devota en las letras de carnaval a las imágenes y procesiones de la semana santa gaditana. El autor describe como en los últimos 50 años, prácticamente la totalidad de las agrupaciones que se presentaban al concurso oficial, llevaban alguna letrilla en este sentido[20]. El mismo año gana el concurso de investigación sobre el carnaval en el mismo congreso, la comunicación titulada “Cádiz durante la segunda república. Su reflejo en las coplas de carnaval”, donde Eva López Lobato, habla de algunas letras alusivas a la quema de los conventos y a las represalias al clero por su participación en determinados conflictos del lado de personas e instituciones que representaban el poder económico de la ciudad.

 

Religiosidad popular: en torno a un falso problema. En este artículo, Manuel Delgado profesor de Antropología en la Universidad de Barcelona, nos desmenuza los orígenes y entresijos de la “religiosidad popular”, las contradicciones teológicas en las que supuestamente se basa, lo cercana que parece estar de “los dioses deformes y obscenos que aún amenazaban desde lo arcano la rectitud de todo culto”, así nos habla de las formas que adopta el carnaval y la semana santa para el pueblo, llegando a la conclusión de que historiadores y antropólogos han concedido una credibilidad a determinadas pretensiones explicativas (religiosidad popular), que han dotado al fenómeno de unos contenidos que lo interesado de su génesis y su fragilidad semántica, nunca debieron merecer[21].

 

Rafael Briones Gómez profesor de Antropología en la Universidad de Granada, en su artículo “la Semana Santa Andaluza”, constata el hecho de la revitalización de las fiestas de Semana Santa, haciendo un análisis que trata de buscar las claves de ese hecho. El ritual cumple una función social, referente a la pertenencia al grupo y a la lucha por el poder, pudiéndose dar en ambos aspectos un peligro de manipulación política y religiosa[22].

  

III.- Metodología.

 III.I.- Objetivos de la investigación.

             III.I.I.- Generales.            

                  Analizar las opiniones de los gaditanos ante el empleo de sus símbolos religiosos en el carnaval.

 

                  Analizar las motivaciones de críticos y devotos de la religión, al emplear los símbolos religiosos como tema de sus disfraces y letrillas en el carnaval gaditano.

 

                  III.I.II.- Específicos.

 

1.      Conocer la opinión de los gaditanos sobre el tratamiento que se da a sus símbolos religiosos en carnaval, desde una posición de devoción.

 

2.      Conocer la opinión de los gaditanos sobre el tratamiento que se da a sus símbolos religiosos en carnaval, desde una posición crítica.

                 3.      Conocer la motivación de los autores del carnaval de Cádiz, cuando emplean los                           símbolos religiosos como tema de inspiración en letrillas y disfraces.

                4.      Analizar las reacciones inmediatas de los gaditanos al encontrarse como espectadores,                           ante la alusión crítica o devota a un símbolo religioso.

                 5.      Conocer toda la documentación referida al empleo de los símbolos religiosos en el                         carnaval de Cádiz a través de la historia.

 

 

III.II.- Marco teórico.

 

      III.II.I.- Enfoque teórico.

 

                  El presente proyecto podemos enmarcarlo en los estudios de la Antropología Social, y dentro de ella en la Antropología simbólica y los estudios del ritual. Dentro de este marco, el enfoque teórico concreto será el de la escuela funcionalista y como el funcionalismo aborda el ritual como regulador y dinamizador del equilibrio social. Entre los antropólogos adscritos a los planteamientos funcionalistas, que abordaron el estudio de los rituales con mayor determinación, es a Max Gluckman en el análisis de los rituales de rebelión, a quien utilizaré para el análisis del problema que nos ocupa. Este autor situado dentro de la tradición sociológica de Durkheim, matizó algunas de sus propuestas, considerando el equilibrio social como una perspectiva mucho más compleja  de lo que  Durkheim había proclamado. Para Gluckman, las sociedades no se caracterizan por la estricta integración de normas y valores, sino que existen principios conflictivos y grupos de interés que hacen inviable el equilibrio social. Desde esta perspectiva, el proceso ritual no es una expresión de cohesión y solidaridad, sino que constituye un mecanismo institucionalizado de sobredimensionar los conflictos dentro del grupo, para después una vez transmitido claramente el mensaje,  retornar al equilibrio.

 

 

III.II.II.- Marco conceptual.-

 

Conceptos antropológicos: La visión del “otro”, porque es el menos estudiado.

 

Conceptos de Antropología social y cultural: La percepción del gaditano sobre el ritual que año tras año ofrecen las agrupaciones de carnaval, particularizándolo en aquellas que emplean el símbolo religioso en sus disfraces y repertorios, como transgresión del orden social.

 

Concepto de religión:  Sistema ideológico de creencias que reúne distintas facetas (maná, tabú, mito, magia), con una significación y una función propia en los distintos contextos sociales y culturales. Cuando nos referimos a religión en nuestro trabajo, nos referimos a la católica (que reúne facetas como la transformación del pan en el cuerpo de cristo y el vino en su sangre, el diablo, la virgen y los santos, los milagros), mayoritaria de los ciudadanos gaditanos y objeto de las alusiones críticas o devotas de las agrupaciones del carnaval.

 

Concepto de ritual: La representación de las agrupaciones del carnaval gaditano como acto social cuyo rasgo esencial es el ser repetitivos y tener un orden litúrgico. El ritual de la agrupación como fuente de información privilegiada.  

 

Concepto de religiosidad popular: Son, según Durkheim, los comportamientos e ideas religiosas desestructuradas o desarticuladas, atadas contranatura al presente por la inercia o el empecinamiento de las gentes. Según Manuel Delgado son ritos y mitos provenientes de prácticas y creencias relativas a cosas socialmente consideradas como sagradas, que tienen un valor reconocido por la comunidad, que constituyen modalidades de acción social y vehículos de expresión vehemente de una determinada ideología cultural y que el prefiere denominar “sistema religioso de denominación católica”. Entre estos ritos se consideran las procesiones de semana santa y el corpus, el carnaval, etc.

 

Concepto de alusión crítica a símbolos religiosos en el carnaval: Cuando una agrupación de carnaval alude en sus letrillas o disfraces a cualquier símbolo de la religión o la religiosidad popular ridiculizándolo, criticando a las gentes que lo veneran o caricaturizándolo. Como ejemplo podemos citar agrupaciones que disfrazan a sus componentes como penitentes, con atuendos amarillos y lunares negros, pies enormemente grandes y matasuegras en la punta del capirote, y que cantan por las calles “Dicen que somos todos iguales por la gracia de Dios, pos no veas lo pronto que perdió la gracia el gachó”.

 

Concepto de alusión devota a símbolos religiosos en el carnaval: Cuando una agrupación de carnaval alude en sus letrillas a cualquier símbolo de la religión o religiosidad popular, desde la veneración , la exaltación, la piedad. Como ejemplo podemos citar agrupaciones que cantan a la Virgen de los Dolores o del Rosario, o de la piedad, exaltando su belleza cuando en su paso de Semana Santa hace su recorrido por la calle ancha de Cádiz.

 

 

III.III.- Hipótesis.

 

                  En este momento, la sociedad gaditana y la iglesia, parecen haber superado la polémica religión y carnaval. En la calle, el gaditano devoto suele “tolerar” las transgresiones propias del carnaval, y el gaditano trasgresor no emplea con tanta frecuencia el símbolo religioso para caricaturizarlo. Pero entre las cofradías y las agrupaciones más provocadoras, sigue existiendo conflicto, y este puede desnivelar en cualquier momento el débil equilibrio, que se traduce en la tolerancia que vive hoy el carnaval gaditano en su conjunto.

 

                  Teniendo en cuenta todo lo comentado, nuestra hipótesis será: “El gaditano tolera en general sin problemas la alusión a los símbolos religiosos y a los rituales de la semana santa en el carnaval, pero en particular los más cercanos al entorno de las cofradías de semana santa, intentan por todos los medios evitar estas alusiones”.

 

                             

III.IV.- Método de investigación.

 

                  Este estudio es cualitativo, ya que pretende comprender un determinado contexto, el de los gaditanos respecto al empleo de sus símbolos religiosos en carnaval. Los métodos cualitativos no pretenden ofrecer resultados generalizables, pero son particularmente efectivos para que los investigadores comprendan un problema o una situación especial desde dentro, tal y como lo perciben quienes están involucrados en ella. Es mediante la combinación de los resultados derivados de este tipo de perspectiva cualitativa, con los resultados de métodos cualitativos, que puede lograrse una visión más precisa de los problemas en términos de profundidad y amplitud, para desarrollar intervenciones factibles.

 

                  Es también un estudio descriptivo ya que realizaremos una observación trasversal, entendiendo por observación, la constatación de los eventos sin introducir ninguna modificación sobre su desarrollo y circunstancias. Se interpreta lo que es, se interesa por las condiciones o relaciones existentes, las creencias, puntos de vista y actitudes.

 

                  Es una síntesis, puesto que compondremos un hecho, agregando elementos para poder llegar a emitir conclusiones. El estudio será inductivo, ya que iremos de los hechos a los datos y sincrónico pues daremos un corte en el tiempo para realizar el estudio, empleando técnicas que nos permitan ver la realidad y conocer las opiniones de los actores en un momento determinado.

 

 

 

 

III.V.- Fuentes de datos.

 

Comenzaremos por acudir a nuestra fuente primaria de datos, la opinión de autores, componentes de las agrupaciones y aficionados. Nuestras fuentes secundarias de datos, serán los documentos escritos (prensa, libretos de letrillas, cintas de audio y de video) y la observación participante (asistencia al concurso oficial de agrupaciones y a los eventos que se produzcan en los lugares seleccionados).

 

 

III.VI.- Selección de unidades.

 

      III.VI.I.- Unidades de estudio.

 

                  Personas que participan en el ritual: Los integrantes de las agrupaciones carnavalescas, los autores y los espectadores.

 

      III.VI.II.- Unidades de observación.

 

                  Los diversos aspectos del ritual: Preparación del repertorio, ensayos, como se desarrolla la actuación, los distintos disfraces de la agrupación, la actitud de los integrantes de la agrupación carnavalesca, la relación de estos con los espectadores, el mensaje contenido en las canciones, la reacción de los espectadores ante la actuación y el discurso.

 

      III.VI.III.- Unidades de análisis.

 

                  Se observarán los rituales que se producen en zonas determinadas de la ciudad donde concurren las agrupaciones año tras año, durante el carnaval del año 2001, mostrando una especial atención a las que posean una puesta en escena, una indumentaria o un repertorio relacionado con el tema de estudio.

 

                  Se seleccionarán las unidades de información mediante muestreo intencional de casos extremos, porque creemos que puede ser interesante la opinión de los sectores más radicales, frecuentemente fuente de la polémica, con el fin de analizar las fronteras que en la acción social o en las instituciones produce el fenómeno objeto de estudio. Por ello se seleccionarán dieciséis unidades de información: Cuatro autores de agrupaciones antagónicas (autores de coplas desde la devoción o la subversión), cuatro componentes de agrupaciones antagónicas, ocho aficionados al carnaval con posturas antagónicas. Los entrevistados serán personas accesibles y dispuestas a hablar abiertamente sobre el tema objeto de estudio.

 

 

 

III.VII.- Técnicas de investigación.

 

                  Las técnicas de investigación que emplearemos serán:

 

-         El análisis documental.- Para aproximarnos al objeto de estudio y facilitar el planteamiento teórico y práctico de la investigación.

 

-         Entrevistas individuales.- Entendiendo esta como una conversación que se desarrolla entre el entrevistado y el entrevistador, de acuerdo a unas reglas previamente establecidas y aceptadas por ambos. Estas entrevistas serán del tipo estructuradas- focalizadas.

 

-         Observación participante.- Para analizar los acontecimientos que ocurren en las fiestas del Carnaval gaditano con relación al objeto el estudio.

 

 

III.VIII.- Instrumentos necesarios para la recogida de datos.

 

                  Sobre la base del análisis documental para poder relacionar las opiniones que posteriormente obtendremos de autores, componentes de agrupaciones y aficionados, con las coplas, opiniones y repercusión social que aparecen en los documentos. Para ello buscaremos información escrita, fotográfica y audiovisual, en archivos de datos de la Fundación Gaditana del Carnaval, actas de los 18 seminarios del carnaval, archivos del Diario de Cádiz y colecciones privadas, sobre antecedentes en la opinión de autores y aficionados, de letrillas y tipos (disfraz de las agrupaciones) con alusiones a símbolos religiosos, y la repercusión social que tuvieron.

 

                  Entrevista individual como conjunto de motivaciones, sentimientos y otras representaciones asociadas a los acontecimientos vividos por el entrevistado como autor, componente de agrupación o aficionado, al escribir cantar o escuchar / ver alusiones criticas y/o satíricas a símbolos religiosos en carnaval. Pretendemos recoger la información en cinta de audio para su posterior estudio o auditoria. Empleando empatía, curiosidad y naturalidad. Los contenidos se estructurarán sobre la base de los siguientes apartados: Conocimientos sobre el tema, experiencias propias, opiniones, valoración propia del fenómeno. Previamente se realizará una guía de la entrevista, en la que tendremos en cuenta tanto la toma de contacto como el desarrollo con sus tres fases: inicial, intermedia y final.

 

            Observación participante, inmersión en la realidad social del carnaval 2001. Ver con los mismos ojos del grupo al que se observa. Nuestra pretensión es observar los acontecimientos relacionados con el tema de estudio, que ocurran en el carnaval de este año desde el 23 de febrero al 4 de marzo. El lugar elegido para realizar la observación es de vital importancia, en el caso que nos ocupa, conocemos perfectamente los escenarios más propicios para obtener la información que buscamos, podemos acceder a ellos fácilmente y pretendemos gravar en video y fotografiar, disfraces y agrupaciones más significativas respecto al tema de estudio, así como describir el ambiente generado con su presencia.

 

 

 

IV.- Análisis e interpretación de los datos.

 

                   El análisis de los datos en las investigaciones cualitativas, consiste en desentrañar el significado del fenómeno estudiado y determinar su campo social. En este apartado se trata de reducir, categorizar, clarificar, sintetizar y comparar, con el fin de obtener una visión lo más concreta de la realidad objeto del estudio. Este análisis comienza en la fase anterior al trabajo de campo y se prolonga durante toda la investigación hasta el final con la redacción del informe de investigación. Intentaremos realizar con los resultados obtenidos, los cuatro pasos cognitivos que todo investigador debe implementar, es decir, descripción de los hechos, comprensión de los mismos, explicación e interpretación.

 

 

V.- Validez de la investigación.-

 

      V.I.- Confiabilidad.- Si lo tomamos como el grado de confianza o seguridad con la cual se pueden aceptar los resultados obtenidos, y sería mayor en la medida que otro investigador siguiendo los mismos pasos obtuviera los mismos resultados, esperamos al menos, explicar los procedimientos de forma que se puedan repetir, recogeremos las observaciones y entrevistas en video , audio y fotografía, de manera que otro investigador pueda analizarlas bajo su óptica y de haberlos, no cometa los mismos errores. Por ello creemos poder garantizar también su replicabilidad.

 

      V.II.- Credibilidad.- A pesar de ser suficiente con menos entrevistas, para cubrir los objetivos marcados en la asignatura, hemos decidido duplicarlas para cubrir los tres aspectos principales de la fiesta (autores, componentes, aficionados), en sus dos caras opuestas (devoción, trasgresión).

 

      V.III.- Transferibilidad.- Es complicada en este tipo de estudios. Podría basarse en posibles comparaciones con otros carnavales de parecidas características. Alguna experiencia parecida se ha realizado ya en otros aspectos de la fiesta, en carnavales como el de Punta Umbría en Huelva, Montevideo en Uruguay y Tenerife en Canarias, donde el carnaval gaditano se ha demostrado que emigró junto con su gente a finales del siglo XIX[23].

V.IV.- Neutralidad Valorativa.- La influencia de los valores y las creencias del investigador, pueden influir en los resultados. También la circunstancia de que este es gaditano y gran aficionado a la fiesta, debemos plantear algún mecanismo para minimizar este peligro. Para ello pretendemos entregar la documentación completa, incluyendo el informe final a otro compañero investigador para su revisión.

 

V.V.- Triangulación.- Para comparar la información recogida, los datos van a llegarnos empleando varias técnicas, quedando todas registradas en distintos soportes para su posterior análisis y auditoría. Además de la investigación documental y las entrevistas en profundidad, se realizará observación participante.

 

 

VI.- Plan de ejecución y presupuesto.-

 

1.      Corrección del proyecto:  enero 2001.

2.      Elaboración de la entrevista y modificaciones: febrero 2001.

3.      Trabajo de campo: Carnavales 23 febrero al 4 de marzo 2001.

4.      Clasificación y sistematización de la información recogida. Abril y mayo 2001.

5.      Análisis de los resultados e informe final junio 2001.

 

 

VII.- Consideraciones éticas.-

 

Para garantizar los derechos y libertades de las personas sujetos a la investigación, garantizamos cumplir las disposiciones del código deontológico elaborado por la American Antrophology Association. Además elaboraremos una carta de presentación a los entrevistados donde se garantizará la confidencialidad y el anonimato de las personas y datos. Los participantes en el estudio también darán su conformidad por escrito.

 

 

VIII.- Bibliografía.

 

1.- Fernández Cuesta, E. (1988). Gaceta de Antropología. Universidad de Granada. 

2.- Caro Baroja, J. (1978). El Carnaval. Madrid.  

3.- Ramos Santana, A. (1985). Historia del Carnaval de Cádiz. Cádiz 

4.- Donangelo, K. (1998). El Carnaval y la subversión del orden establecido. Buenos Aires. Argentina. 

5.- Recortes de prensa, documentos, libretos, audio y video originales. Colección particular. 

6.- Caro Baroja, J. “El carnaval”. Madrid 

7.- Turner, Victor (1980). La selva de los símbolos. Aspectos del ritual Ndembu. SigloXXI. Madrid 

8.- Delgado, M. (1993). La religiosidad popular. En torno a un falso problema. Universidad Barcelona. 

9.- Edwar Tylor (1871). Primitive Culture. 

10.- Durkheim, Emile (1982). Las formas elementales de la vida religiosa. Akal. Madrid. 

11.- Manual de la asignatura “Procesos Cognitivos y Representaciones Simbólicas. UCAM. 

12.- Eliada, M. (1998): Lo Sagrado y lo Profano. Barcelona, Paidos. 

13.- Manual de la asignatura “Procesos Cognitivos y Representaciones Simbólicas. UCAM. 

14.- Manual de la asignatura “Métodos y técnicas de investigación en Antropología”.  



[1] Fernández Cuesta, E. (1988). Gaceta de Antropología. Universidad de Granada.

[2] Caro Baroja, J. (1978). El Carnaval. Madrid.

[3] Ramos Santana, A. (1985). Historia del Carnaval de Cádiz. Cádiz.

[4] Donangelo, K. (1998). El Carnaval y la subversión del orden establecido. Buenos Aires. Argentina.

[5] Recortes de prensa, documentos, libretos, audio y video originales. Colección particular.

[6] Caro Baroja, J. “El carnaval”. Madrid

[7] Manual de la asignatura “Procesos cognitivos y representaciones simbólicas”

[8] Edwar Tylor (1871). Primitive Culture.

[9] Manual de la asignatura “Procesos Cognitivos y Representaciones simbólicas. UCAM 2000.

[10] Durkheim, Emile (1982). Las formas elementales de la vida religiosa. Akal. Madrid.

[11] Manual de la asignatura “Procesos Cognitivos y Representaciones Simbólicas. UCAM 2000.

[12] Eliada, M. (1998): Lo Sagrado y lo Profano. Barcelona, Paidos.

[13] Fouillée A. Referido por Manuel Delgado en su artículo ”La religiosidad popular”.

[14] Delgado M. “La religiosidad popular. En torno a un falso problema”. www. Urg.es/ pwlac

[15] Manual de la asignatura “Procesos cognitivos y representaciones simbólicas”. UCAM 2000.

[16] Caro Baroja, J. (1978). El Carnaval. Madrid.

[17] Ramos Santana, A. (1985). Historia del Carnaval de Cádiz. Cádiz.

[18] Solís, Ramón. (1988). Coros y Chirigotas del Carnaval de Cádiz. Editorial Silex.

[19] Robles, Francisco. Tontos de Capirote. Signatura editores. Sevilla 1997.

[20] Libro del XI Congreso Internacional del Carnaval. Cádiz 1998.

[21] Delgado, M. (1993). La religiosidad popular: en trono a un falso problema. www.ugr.es/~pwlac

[22] Briones Gómez, R. “La Semana Santa Andaluza”. www.ugr.es/~pwlac

[23] Seminarios del Carnaval. (1998). Número 15.

 

 

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