RESUMEN ANTROPOLOGÍA DE LA SALUD

 

TEMA  1

MODELO MÉDICO

ü          El modelo médico desarrollado por Menéndez, designa el tipo de práctica médica característica de la biomedicina: biologicismo, individualismo, a-historicidad, a-socialidad, mercantilismo y eficacia pragmática. El apellido hegemónico proviene de la teoría de Gransci y se opone al de subalterno.

ü          Es el fruto de un proceso coyuntural por el cual la medicina técnica hipocrática-galénica, de carácter empírico-naturalista incorporó los paradigmas biológicos de la ciencia experimental, y a fines del s. XIX, abandonó el discurso político-social sobre la salud y la enfermedad                              (Rosem, 1.974; Menéndez, 1.978)

ü          En Francia, Gran Bretaña y Alemania, y algo más tarde, en USA, su hegemonía reforzó el proceso de medicalización, es decir, la mirada o perspectiva médica en los saberes ilustrados y populares.

ü          Este proceso no se debió tanto al progreso técnico como a estrategias corporativas destinadas a asegurar el monopolio sobre la atención en salud.

ü          La implantación hegemónica del modelo médico fue haciendo a la medicina más dependiente de los parámetros biológicos y más centrada en la curación-cuidado que en el prevención.

ü          Este cambio se produjo a partir del éxito de la teoría microbiana como marco de explicación etiológica y supuso el tránsito de una práctica asistencial individualizada, en la cabecera del enfermo, a otra centrada en el hospital.

ü          La disciplina antropológica se configuró en torno a un énfasis histórico-natural sobre la posición del hombre en la escala zoológica, que coincidió con la inclinación de la medicina por la anatomía comparada, la craneometría y el determinismo geográfico y racial. Junto al enfoque naturalista emergió otro de carácter moral y etnológico, interesado en las diferencias y la historia culturales, que se relacionó con las tentativas de la medicina en aculturar los saberes populares sobre la enfermedad.

ü          El holismo antropológico, es decir, el proyecto de una ciencia global del hombre, característico de la Ilustración, se ajustó bien a la medicina neohipocrática, ambientalista y holística. A través de su doctrina sobre la civilización y el progreso, contribuyó a combatir las prácticas populares, a identificar en la pobreza el origen de muchas enfermedades y a denunciar la persistencia en el campesinado de creencias y supersticiones que eran necesario erradicar.

ü          El modelo médico usó el discurso antropológico para legitimizar la lucha contra el intrusismo y para negar la posibilidad y la eficacia del autocuidado. (Menéndez, 1972). Ambos intentos eran utopías que la realidad se encargaba de poner de manifiesto, ya que los obstáculos fundamentales para la hegemonía del modelo médico eran sus propias limitaciones estructurales derivadas de una incardinación en el pensamiento liberal, que le impedían luchar eficazmente contra las desigualdades en materia de salud.

ü          La Antropología derivó hacia un nuevo modelo de práctica: el modelo antropológico clásico, que se correspondió con un proceso de institucionalización en el que podemos diferenciar dos fases sucesivas:

1º.    A principios del S.XX en la que se produjo la consolidación universal de la disciplina como reacción contra las teorías evolucionistas y que se articuló sobre la base del positivismo francés en Gran Bretaña y Francia y del historicismo cultural en Alemania y USA.

2º.    Ya en los años veinte, en que desde la Antropología británica, norteamericana y alguna de América Latina, se conformó una orientación profesional aplicada que propició su expansión corporativa y el desarrollo de su capacidad explicativa en la resolución de problemas específicos, entre ellos los sanitarios.

ü      A principios del S.XX, los vínculos entre Antropología y medicina no resistieron el proceso de fragmentación de las ciencias naturales y sociales. Esta escisión se produjo desde ambas disciplinas. Desde el modelo médico se relegó a la Antropología a un segundo plano, en tanto que ciencia médica básica y el enfoque etnológico abandonó la perspectiva biológica, y por tanto, la cobertura de la biomedicina.

ü      Esta disociación ha sido, no obstante, más aparente que real, puesto que ambas disciplinas han proseguido su articulación a través de sus respectivos paradigmas subalternos. La biomedicina ha mantenido relaciones con la Antropología Física, con las corrientes biológicas marginales en la Antropología Social y Cultural y con el folklore. La Salud  Pública se ha beneficiado de la Antropología y Sociología aplicadas. Además, la Antropología se interesó precozmente por curanderos y creencias médicas de sociedades aborígenes y sostuvo una importante labor de revisión y verificación de los postulados teóricos de la Psiquiatría, del Psicoanálisis y de las escuelas psicologicistas, que no siempre trascendían a la medicina.

ü      Estas relaciones se han desarrollado de modo distinto en cada país y de acuerdo con los debates sobre las políticas sociales, las diferencias culturales, étnicas y religiosas.

 

TEMA  2

 LA MEDICINA COMO CIENCIA SOCIAL

  ü      La medicina mostró un interés precoz por un campo: el de los saberes populares, en donde ganó la batalla de la             medicalización.

ü      Uno de los instrumentos de inculcación más significativos fueron los libros de divulgación, que junto a los recetarios, iban destinados a aculturar las prácticas domésticas y a combatir creencias consuetudinarias de la población, ofreciendo alternativas terapéuticas y preventivas         (Rosen, 1.974; Perdiguero, 1.992)

ü      Con ello se pretendió transmitir conceptos, prácticas, remedios médicos y consejos acerca del embarazo, parto, puerperio, lactancia y educación infantil, criticar el uso de nodrizas y parteras empíricas y lanzar mensajes terapéuticos que contribuyeron, a medio plazo, a desplazar remedios caseros por los medicamentos de farmacia en las ciudades.

ü      Su papel representa la primacía de lo impreso frente a la evanescencia de lo dicho y cuestiona la transmisión oral de conocimiento.

ü      Los lectores de estos libros vivían, como los médicos y los boticarios, en las ciudades. Por ello el proceso de medicalización se inició antes en el medio urbano que en el rural, lo que explica la pronta reivindicación del acceso al médico por parte del proletariado urbano europeo.

ü      Los papeles que jugaban la relación médico-enfermo-red social en la visita médica y la asesoría farmacéutica fueron estructuralmente comparable a los que había ejercido la confesión cristiana en el control de la intimidad del sujeto.

ü      En el campesinado europeo la medicalización fue más lenta. En bastantes países es tan reciente, que explica la vigencia de prácticas consuetudinarias y del recurso a la fe.

ü      En el siglo XVIII muchos pensadores arremetieron contra lo que consideraban supersticiones vulgares, muchas de ellas religiosas y que estaban en contradicción con lo que sostenía la ciencia y la medicina ilustrada. Estas denuncias se inscriben en el contexto de secularización y del desarrollo de la teoría política ilustrada.

ü      Durante la primera mitad del siglo XIX esta literatura se articuló con el folklore que le confirió un marco sistemático. En ella, las referencias específicas a temas médicos se asociaron a las supersticiones religiosas, a los milagros o a las prácticas de prevención. Salud y religión constituyeron un todo que Black, jurista escocés, trató de sistematizar.

ü      Black se interesó también por los antecedentes primitivos de la ciencia médica desde una perspectiva evolutivo-comparativa, utilizando como los antropólogos de salón, fuentes muy diversas, aunque sobre todo datos sobre prácticas de salud en el campesinado escocés bajo el prisma de la noción tyloriana de supervivencias y en combinación con las tesis de Spencer sobre el psiquismo primitivo.

ü      Black rechazó las ideas de Spencer sobre el origen onírico o epiléptico de las enfermedades, cuyo origen relacionó con la magia, la religión y la articulación entre el pensamiento religioso y el natural. Utilizó la documentación con una visión comparativa, nada localista, pese a que insistió en la importancia del estudio de caso.

ü      La segunda gran aportación fue la del siciliano Giuseppe Pitré (1.886) que aprovechó su experiencia como médico rural y su formación etnográfica para elaborar una monografía y cuestionarios que sirvieron de modelo a varias generaciones de folkloristas. Su intención era clasificar la medicina popular según los criterios de la científica, situando a la medicina popular como un estadío primitivo de la culta.

ü      Para los médicos, el estudio de la medicina popular significaba una curiosidad intelectual hacia las supercherías pero también la idea de que entre ellas subsistían prácticas empíricas en las que se suele encontrar un fondo de verdad y que podían ser recuperadas.

ü      Aunque un análisis del folklore médico, que lo contextualice adecuadamente está por hacer, algunos de sus rasgos generales son:

o       La mayor parte de los autores separan las “prácticas empíricas” de las mágicas y describen las primeras como una combinación de técnicas eficaces y de prácticas inútiles, tendiendo a sobre-representar los aspectos más vinculados a la magia y al papel de los curadores no empíricos.

o       Los progresistas contemplaban la medicina popular en el espejo de la científica y por ello sus notas características contrastan con las dimensiones que estructuraban el modelo médico.

o       La retórica y el estilo expositivo del folklore médico ponen de manifiesto el desprecio y el rechazo de los autores hacia esas prácticas que al mismo tiempo salvaguardan. Hay en ello sesgos de clase, educacionales e intentos por parte de los médicos de afirmar su irrenunciable pertenencia y adscripción al dogma médico, aunque cultivases esas extrañas aficiones.

o       La persistencia del folklore médico al margen del folklore general y de la Antropología en particular, se explica porque nació para contribuir al proceso de medicalización del campesinado en los países europeos y para reforzar inespecíficamente la identidad de los médicos frente a otros sanadores.

o       La independencia entre el folklore médico y la Antropología fue una de las consecuencias de la excisión entre la Antropología y la Medicina.

ü      El triunfo del modelo médico relegó las alternativas a posiciones subalternas pero no las eliminó. Si la homeopatía y la medicina natural se sitúan en los márgenes del modelo, en torno a las dimensiones sociopolíticas de la medicina se configuraron, en los países desarrollados, complejos sobre ellas, denominados medicina social, higiene pública, sanidad o salubridad y salud comunitaria (Rosen, 1.974), que aunque no invierten la tendencia occidental en fomentar una medicina de cuidar y curar frente a la medicina preventiva, sí fueron fundamentales en la vigilancia epidemiológica entre otros aspectos.

ü      El renacimiento de la medicina hipocrático-galénica en el Occidente cristiano coincidió, y no por azar, con los primeros indicios del desarrollo urbano. Éste se asocia a debates relacionados con la responsabilidad de los gobernantes en la salud de los ciudadanos.

ü      La medicina recuperó entre los siglos XVI y XVIII el papel político-social que había ejercido en la Grecia clásica a través del neohipocratismo, una teoría naturalista sobre las causas de las epidemias (miasmas y malos aires que emergían de la pobreza). De ella podía surgir un discurso revolucionario sobre las causas sociales de la pobreza.

ü      En este contexto se fraguan diversas ideas que van a constituir los fundamentos de la Salud Pública. Incluían la necesidad de estudiar las relaciones entre la salud y las condiciones de vida determinadas por la posición social. La aparición de estas ideas enlaza con el desarrollo de un modelo de política y de organización social cuyo objetivo era situar la vida social y económica al servicio del poder estatal: es lo que se conoce como mercantilismo, cameralismo o despotismo ilustrado.

ü      El concepto fundamental que se manejó en este período fue el de policía sanitaria, desarrollado por Frank en Alemania (!.779-1.816), y que se refería a la teoría y práctica administrativa en relación con la salud y la enfermedad.

ü      El mercantilismo fue también el contexto de desarrollo sanitario en Francia, pero no establecieron un concepto tan sistemático como el de policía médico, aunque no fueron ajenos a sus implicaciones. Utilizaron un marco de análisis distinto debido a la Revolución y al desarrollo político e industrial que evidenció rápidamente la degradación de las condiciones de vida urbana de la clase obrera. Sobre esta cuestión, médicos e higienistas desarrollaron estudios estadísticos e informes de campo sobre el trabajo en las fábricas y la vida en los suburbios. Los métodos disponibles para su estudio eran el racionalismo empirista, la observación crítica, los estudio de caso y el análisis estadístico.

ü      Este higienismo postuló a la Medicina como ciencia social, con una formulación conceptual destinada a definir principios de un programa de acción en el que la salud era un asunto de interés social que estaba íntimamente relacionado con las condiciones sociales y económicas que debían ser estudiadas.

ü      La medicina social como disciplina deriva de:

o       del desarrollo de la Higiene Pública

o       de la influencia de la doctrina microbiológica

o       de la discusión en torno a la hegemonía de lo biológico sobre lo social político en la causalidad de la enfermedad

o       de las políticas destinadas a intervenir sobre ellas

o       del pensamiento médico del último tercio del siglo XIX

ü      La medicina social se delimitó operativamente en torno a cuatro ámbitos:

o       la cuantificación de los fenómenos demográficos

o       el valor económico de la salud

o       la etiología social de la enfermedad

o       el diseño de directrices o políticas de reforma

ü      El desarrollo de la disciplina se sustentó en:

o       una análisis cuidadoso de la ya abundante y relativamente fiable estadística y demografía sanitaria

o       en el análisis de las causas de exención al servicio militar

o       en la práctica asistencia derivada de la implantación del Seguro Social

o       en las luchas sindicales por una mejora de las condiciones de trabajo

o       la elevación del nivel de vida de los obreros

o       en el despertar de la conciencia social de médicos de izquierdas

o       La emergencia de una nueva patología derivada de las condiciones del trabajo.

ü      El principal teórico de la Medicina Social fue Alfred Grotjahn, médico alemán que prefiguró desde la medicina buena parte de los postulados que definen actualmente a la Antropología de la Medicina:

o       uso de la noción de enfermedad y no la de salud como objeto de estudio operacional

o       la articulación entre dimensiones biológicas, sociales y culturales de la enfermedad

o       la variabilidad cultural de las formas de enfermar y su significación social

o       El problema de la eficacia terapéutica con relación a los contextos sociales.

o       La necesidad de proyectos aplicados que legitimasen la investigación, el uso de la estadística, demografía, Antropología (antropometría), economía y de la sociología.

ü      Pese a esas afirmaciones, Grotjahn y buena parte de los higienistas sociales, no fueron más allá del cientifismo médico y por ello su referencia a las ciencias sociales quedó incompleta y retórica. La palabra social, empleada profusamente, quedaba a menudo vacía de contenido.

 

TEMA  3

  ü      En la segunda mitad del siglo XIX, la Antropología oscilaba entre el énfasis naturalista al que le conducía el             evolucionismo, la práctica de los etnógrafos norteamericanos y los enfoques histórico-culturales en los que se situaba el folklore y el difusionismo alemán.

ü      Dejando al margen las investigaciones surgidas desde la medicina, los temas médicos, con la excepción de la antropología física, son excepcionales en este período.

ü      El evolucionismo se consolidó hacia 1.870 con la publicación de las obras de Tylor y Morgan y desplazó las doctrinas de principios de siglo que entendían el fenómeno aborigen como una consecuencia del poligenismo, de las catástrofes o de la degeneración moral. En su lugar se adoptó como base una concepción monogenista de la diversidad racial (ya presente en la primera mitad del siglo XIX) y una idea del progreso de la civilización que se remonta al conocimiento ilustrado. Para la antropología esto supuso asumir una perspectiva naturalista donde los pensamientos, voluntades y acciones estaban sujetos a leyes como el crecimiento de las plantas. El hombre primitivo fue caracterizado por su carencia de método empírico, de aprendizaje de la experiencia y de ajuste a la realidad. En este sentido se entendió que el aborigen no era capaz de discernir entre magia, medicina y religión (Tylor, 1.871) y que la primera constituía una forma primigenia y animalizada que en su evolución y liberalización del error daría lugar al conocimiento científico.

ü      Los evolucionistas sustrajeron los temas médicos de la mirada antropológica, pero no así los etnógrafos. El interés por los sanadores indígenas deriva, no tanto de un interés etnomédico, como de su papel en la reproducción de la estructura social tribal.

ü      El interés por el papel político de chamanes, videntes y curadores lo encontramos también en Europa. Desde opciones progresistas representadas también por sectores de la medicina, se pretendía desenmascarar la superchería y la superstición como una forma de combatir su poder y al mismo tiempo el de la iglesia que avalaba este tipo de prácticas.

ü      Reencontramos en ello la polémica entre ciencia y religión y la lucha de la primera contra las supersticiones y su reproducción.

ü      El primer estudio sistemático y que tomaba como base el trabajo etnográfico de primera mano, fue la investigación de Rivers sobre las prácticas aborígenes de Nueva Guinea. Rivers dotó a la medicina aborigen del carácter de institución social y distinguió tres grandes subsistemas o concepciones del mundo:

1.      la naturalista de carácter empírico

2.      la mágica

3.      la religiosa

ü      El esfuerzo sistematizador y comparativo de Rivers, quedó como un hecho aislado en la antropología británica, aunque su esquema comparativo fue recogido por el norteamericano Clements (1.932), que esbozó una tipología universal de las concepciones primitivas sobre la etiología de las enfermedades basada en cinco categorías:

1.      brujería

2.      intrusión de un objeto

3.      trasgresión de un tabú

4.      intrusión de un espíritu

5.      pérdida del alma

ü      Aunque antes de 1.939 la antropología francesa y británica no se interesaron por temáticas de salud, la enfermedad fue referencia ineludible en los estudios sobre brujería, hechicería, magia y religión.

ü      Las razones del abandono de los temas de salud pueden deberse al aforismo de Drukheim (1.855): “siempre que se explique directamente un fenómeno social por un fenómeno psíquico, puede tenerse la seguridad de que la explicación es falsa”. Es la relación social y no la naturaleza intrínseca de un acto lo que determina la normalidad o anormalidad social del mismo. Ambos argumentos han sido aplicados al problema de la brujería, de la hechicería y de la enfermedad mental.

ü      En el contexto de las relaciones entre medicina y antropología, la postura de Durkheim abría las puertas a un análisis funcional de la magia escindido completamente de la medicina y nucleado en torno al control social y a la política, algo que sí interesaba a las administraciones coloniales.

ü      El particularismo se opuso a la tendencia teleológica del evolucionismo, del organicismo médico y a las teorías de la antropología biológica. Boas no negó la existencia de diferencias psicofisiológicas entre las razas sino que planteó que éstas eran tan insignificantes cualitativamente que no suponían una dificultad de adaptación de sus miembros al estilo de vida occidental. No era posible entonces, establecer relaciones causales entre los tipos raciales locales y sus instituciones y menos aún entender las diferencias culturales a partir de diferencias biológicas. La naturaleza humana no era un determinante por lo que había que analizar la diferencia cultural más en términos de factores sociales, históricos y psicológicos que con relación a teorías ortogenéticas.

ü      El particularismo supuso un interés por lo cultural e históricamente específico y el abandono del reduccionismo biológico.

ü      El nuevo enfoque facilitó investigaciones sobre temas médicos que pueden ordenarse en torno a dos enunciados de Boas:

1.      el énfasis en la especificidad cultural

2.      el valor de las dimensiones psicológicas de la cultura

ü      La primera inspiró los estudios intensivos de las instituciones médicas indígenas y de los remedios empíricos que acabarían dando lugar a la etnomedicina

ü      El segundo alentó investigaciones sobre las relaciones entre la cultura y la personalidad que darían lugar a la etnopsiquiatría, la antropología psicoanalítica y el etnopsicoanálisis.

ü      El chamanismo fue un tema clásico entre los boasianos. Su desarrollo a principios de siglo se relacionó con la concepción mentalista de la cultura asumida por Boas. En esta línea elaboró también su crítica el difusionismo alemán.

ü      La importancia concedida por Boas a los aspectos psicológicos jugó un papel importante en el desarrollo de los estudios sobre cultura y psicopatología, pero dividió a sus discípulos y a la antropología americana en dos bloques opuestos:

o       Por un lado Kroeber, Lowie y Wissler, sostuvieron una concepción no individual ni psicológica de la cultura, sino inspirada como en el caso de Kroeber en las teorías sociológicas de Spencer.

o       Por otro lado, antropólogos como Sapir, Benedict o el propio Boas, adoptaron una idea mentalista de la cultura.

ü      La inclusión en la antropología cultural norteamericana de las variables individuales  y psicológicas determinó la asunción de nuevos enfoques que permitieron su vinculación con las teorías psicológicas y psicopatológicas, no a través del organicismo biomédico, que se oponía a la inclinación de los boasianos sino con relación a corrientes emergentes como el psicoanálisis, las escuelas conductistas y la teoría de la “Gestalt”.

ü      La escuela de cultura y personalidad se articuló en esta confluencia de particularismo y psicología, destacando la obra de Benedict.

ü      En Europa, los antropólogos y sociólogos, trataron la magia y la hechicería como instrumentos de control social, desde perspectivas políticas, sin entrar en las relaciones entre lo consciente y lo inconsciente en el trabajo terapéutico.

ü      Levi-Strauss publicó dos artículos que constituyen un punto de referencia esencial en el análisis de las relaciones entre medicina y antropología. En ellos, su autor efectuó una serie de analogías, muy heterodoxas, sobre las relaciones entre la experiencia chamánica  y el psicoanálisis, en que definía el significado de la eficacia simbólica. Ambos artículos no tuvieron excesivo eco.

 

 

 

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