ANTROPOLOGÍA POLITICA.

(Resumen para construir preguntas)

  

Conceptos para construir la pregunta larga.-

 ü      Conflicto: Colisión entre dos cuerpos, anulándose la distancia entre ambos, donde la anulación de la distancia les hace perder su condición existencial, en tanto no recuperen su espacio propio y sus diferencias. Confusión de dos unidades que han perdido su consistencia específica para transformarse en un amasijo. La mediación supone la creación de la distancia que permitiría el cambio. La violencia según Galtung es aquello que aumenta la distancia entre lo potencial y lo efectivo, una condición paradójica entre lo necesario y lo imposible, también aquello que obstaculiza la disminución de la distancia.

ü      Resolución/transformación: Son dos maneras diferentes e imaginar una relación futura. La resolución es un concepto lineal, implica un criterio moral (por ejemplo: Católicos y protestantes se pelean, el analista dice “eso esta mal”>juzgando), su práctica fundamental es la negociación.  La transformación es un concepto reticular, es una dinámica humana (en el mismo conflicto el analista se plantea “¿cómo vamos a vivir ahora?”), la transformación implica que la relación pueda seguir.  Su práctica fundamental es el cambio.

 ü      Nación.- Según Benedict Anderson, la nación es una comunidad política imaginada. Según Ortega, una nación son distintas voluntades que se unen para realizar un proyecto de futuro.

ü      Nacionalismo.- Es lo que hace sentirse en comunidad a todos aquellos que tienen una serie de características biológicas o socioculturales comunes. Basada en el modelo renacentista constitutivo del estado moderno, que resulta de la sutil osmosis entre la naturaleza y el poder pensada en el marco de una historia humana (sabia combinación de pasado y presente para construir el futuro), el nacionalismo se puede reformular actualmente como la tosca ósmosis de la naturaleza y el poder fantaseada en el marco de una historia de los pueblos (burda combinación de presente y futuro para imaginar un pasado).

-      Comunidad para Ortega.-

Distingue dos criterios a la hora de definir las comunidades. Un criterio biológico, en que la célula social que es la familia se extiende y un criterio cultural por el cual distintas voluntades se unen para realizar un proyecto de futuro. Sin embargo, considera que el primer criterio, el biológico es un criterio erróneo porque sería falso suponer que la unidad nacional se funda en la unidad de sangre o en la identidad de raza, aunque a veces esta última facilita el proceso de incorporación. Así pues, la incorporación histórica nunca es la dilatación de un núcleo inicial, sino más bien la organización de muchas unidades sociales preexistentes en una nueva estructura. 

ü      Etnicidad.- Surge al aparecer un colectivo discriminado que se constituye en grupo, comunidad, etc.

 ü      Imaginario.- Algo sobre lo que sueñas y compruebas que no se corresponde con la realidad. Es lo que requerimos o el paso previo para la realización de cualquier acción. Es una forma de  proyección al futuro.

 ü      Identidad/alteridad.- La identidad es el conjunto de atributos que definen a una persona, grupo o comunidad y que sirve para diferenciarlos de otros grupos con atributos diferentes. La identidad de un grupo, de una cultura, de un pueblo o una nación, no es una sustancia inmutable, ni una estructura fija, sino la de una historia narrada. La concepción fina, arrogante, de la identidad cultural, impide la comprensión de la posibilidad de revisar la historia transmitida y la de proliferar varias historias sobre el mismo pasado.

 ü      Síndrome de Utopía.- Es la fantasía que nos gustaría realizar, pero que nunca debe realizarse porque se frustraría.

ü      Sometimiento.- Acto de someter. Sujetar, sojuzgar, conquistar, subyugar.

 ü      Globalización.- Generalización.

 ü      Heterogeneidad.- Propiedad de tener partes de diversa naturaleza.

 ü      Emigración.- Desplazamiento de individuos con sus sistemas étnicos de un área a otra.

 ü      Aculturación.- Efecto dominante de una cultura sobre otra con la que entra en contacto, mediante el cual la segunda incorpora elementos propios y específicos de la primera.

 ü      Integración.- Es uno de los más complejos y abstractos que hay en las ciencias sociales. Parson considera la integración como uno de los cuatro imperativos funcionales del sistema social y como la función de asegurar la coordinación necesaria entre las unidades o partes del sistema.

 ü      Poder.- Es la capacidad de obtener obediencia de otros. Es imprescindible para gobernar. En este sentido es un medio, pero por ser un medio universal, que permite realizar los demás valores, se puede transformar en un fin. Según Deutsch “el poder se puede concebir como un instrumento por el cual se obtienen todos los demás valores.

Preguntas cortas.-

Particularismo para Ortega.-

La esencia del particularismo según Ortega, es que cada grupo deja de sentirse a si mismo como parte y en consecuencia deja de compartir los sentimientos de los demás. Es una patología relacional, consiste en tomar la parte por el todo, o dicho de otra forma, lo que yo veo creo que es todo lo que hay. Se puede considerar un movimiento de secesión étnica y territorial. Ortega lo equipara al proceso de desintegración, en que las partes del todo comienzan a vivir como todos aparte.

Nación.-

Según Benedict Anderson, la nación es una comunidad política imaginada.. Comunidad, puesto que en su seno, y a pesar de desigualdades y explotación de unos sobre otros, se concibe como formando parte de una camaradería profunda y horizontal: la fraternidad. Política, en tanto que limitada y soberana, puesto que todas las naciones se delimitan mediante fronteras más o menos elásticas y es dueña de su propio destino. Imaginada, ya que cada uno de sus elementos existe la imagen de una comunión como miembros de una misma condición.

Según Ortega, una nación son distintas voluntades que se unen para realizar un proyecto de futuro, llegando a decir que contra la etimología del vocablo, la nación no nace sino se hace. Con esto no quiere negar el hecho natural y diferencial de que el individuo nace en una nación ya existente, sino significar la necesidad de intervención de los individuos en la creación continua de una nación. Una nación es en suma prolongación hacia el futuro, como ideal a realizar, de la figura misma de su pasado, intentando su perfección. la nación no está por estar, sino para hacer algo.

Estado.-

Es el grupo más importante de los que ejercen el poder entre los grupos humanos y los demás le están subordinados. Tiene tres elementos que lo configuran: La organización gubernamental, la fuerza material y la solidaridad entre sus miembros. La organización gubernamental se basa en la fuerza material (policía y fuerzas armadas) y la teoría jurídica (leyes), y estas dos últimas están ligadas entre si a la solidaridad de todos los miembros de la nación.  Estado-nación.- Es una agrupación humana que se distingue por tener intensos lazos de solidaridad y una organización poderosa. Es la más perfeccionada de las comunidades humanas. Una nación se convierte en nación-estado cuando tiene la legitimación política (ejemplo: el país Vasco es una nación sin estado). Estado-gobierno.- Designa el conjunto de gobernantes de una nación soberana.

La opinión pública.-

            Para Luhmann, la opinión pública es el conjunto de temas que simplifican la complejidad social y que los ciudadanos, por acción de los medios o del poder, toman como referencia y orientación. En la opinión pública se está representando la voz de los sin voz y sin nombre. La opinión pública la crea un sector de la población y la asume el resto. Surge del pueblo, pero puede crearse desde el exterior.

           

Preguntas cortas.-

Particularismo para Ortega.-

La esencia del particularismo según Ortega, es que cada grupo deja de sentirse a si mismo como parte y en consecuencia deja de compartir los sentimientos de los demás. Es una patología relacional, consiste en tomar la parte por el todo, o dicho de otra forma, lo que yo veo creo que es todo lo que hay. Se puede considerar un movimiento de secesión étnica y territorial. Ortega lo equipara al proceso de desintegración, en que las partes del todo comienzan a vivir como todos aparte.

 

Nación.-

Según Benedict Anderson, la nación es una comunidad política imaginada.. Comunidad, puesto que en su seno, y a pesar de desigualdades y explotación de unos sobre otros, se concibe como formando parte de una camaradería profunda y horizontal: la fraternidad. Política, en tanto que limitada y soberana, puesto que todas las naciones se delimitan mediante fronteras más o menos elásticas y es dueña de su propio destino. Imaginada, ya que cada uno de sus elementos existe la imagen de una comunión como miembros de una misma condición.

Según Ortega, una nación son distintas voluntades que se unen para realizar un proyecto de futuro, llegando a decir que contra la etimología del vocablo, la nación no nace sino se hace. Con esto no quiere negar el hecho natural y diferencial de que el individuo nace en una nación ya existente, sino significar la necesidad de intervención de los individuos en la creación continua de una nación. Una nación es en suma prolongación hacia el futuro, como ideal a realizar, de la figura misma de su pasado, intentando su perfección. la nación no está por estar, sino para hacer algo.

 

Estado.-

Es el grupo más importante de los que ejercen el poder entre los grupos humanos y los demás le están subordinados. Tiene tres elementos que lo configuran: La organización gubernamental, la fuerza material y la solidaridad entre sus miembros. La organización gubernamental se basa en la fuerza material (policía y fuerzas armadas) y la teoría jurídica (leyes), y estas dos últimas están ligadas entre si a la solidaridad de todos los miembros de la nación.  Estado-nación.- Es una agrupación humana que se distingue por tener intensos lazos de solidaridad y una organización poderosa. Es la más perfeccionada de las comunidades humanas. Una nación se convierte en nación-estado cuando tiene la legitimación política (ejemplo: el país Vasco es una nación sin estado). Estado-gobierno.- Designa el conjunto de gobernantes de una nación soberana.

 

La opinión pública.-

            Para Luhmann, la opinión pública es el conjunto de temas que simplifican la complejidad social y que los ciudadanos, por acción de los medios o del poder, toman como referencia y orientación. En la opinión pública se está representando la voz de los sin voz y sin nombre. La opinión pública la crea un sector de la población y la asume el resto. Surge del pueblo, pero puede crearse desde el exterior.

            

Preguntas largas.-

 La nación como comunidad política imaginada.-

 Según Benedict Anderson, la nación es una comunidad política imaginada:

 Comunidad, puesto que en su seno y a pesar de desigualdades y explotaciones de unos sobre otros, se concibe como formando parte de una camaradería profunda y horizontal. Este aspecto se hace más evidente ante lo que son, o algunos imaginan, agresiones externas a la comunidad (cuestiones territoriales, ideas, costumbres colectivas, emigración, etc.). Esta manifestación de una comunidad sería la más cercana a la definida por Ortega y Gasset, como constituida por criterio biológico (familiar, de raza, de clan), donde se excluye a todo el que no es de la familia, independientemente de que nos pueda ayudar o no a desarrollar un proyecto de futuro (criterio cultural). Por esto dice el autor que cuando el criterio cultural en la constitución de una comunidad no se da,  la unidad nacional pierde su sentido y aparecen los particularismos. Las naciones en las que el proyecto de futuro es lo fundamental, suelen ser más abiertas a la emigración, a la multiculturalidad (los EEUU de los años 20, la Rusia de la revolución o la Alemania de la reconstrucción).

Uno de los mayores peligros de una nación, es la aparición de particularismos, como dice Ortega, cuando una nación deja de tener un proyecto que incluya a todas las partes que la forman, algunas de estas dejan de compartir los sentimientos de los demás “la parte es el todo”. Esto supone que sometimiento, unificación, incorporación, no significan la muerte de los grupos como tales, sino que la fuerza de la independencia que existe en ellos perdura, si bien sometida por la  energía central que los obliga a vivir como partes de un todo. La reivindicación de los rasgos identitarios nacionalistas conlleva a un conflicto, o pérdida de la distancia, confusión entre el yo y el otro, que se puede abordar de distintas formas. Por un lado tenemos la transformación, que busca transformar las relaciones, buscando puntos en común y dejando de lado las diferencias, transformar la narrativa. La otra forma de abordar el conflicto es a través de la resolución, que implica un criterio moral: el conflicto es malo y hay que acabar con él, y para ello se utiliza la negociación. El problema estriba en que esta forma de abordar el conflicto implica la imposibilidad de dar respuesta por parte de los implicados, no son responsables en la resolución del conflicto, otros negocian por ellos, y esto crea frustración, resentimiento y una actitud defensiva. Los implicados en el conflicto deben someterse a lo dictado en la negociación, lo que a la larga no produce solución sino una forma de alargar el conflicto.

Política, en tanto que limitada y soberana, ya que las naciones se delimitan mediante fronteras y son dueñas de su propio destino. Estas fronteras no solo evitan una posible ocupación, sino que aíslan al propio y excluyen al otro en casi toda la extensión de la palabra, como ocurre actualmente con la emigración, solo existe un criterio donde estas fronteras no actúan como excluyentes del otro, el económico. La soberanía es un concepto íntimamente ligado al poder, o sea a la fuerza para hacer ejecutar las decisiones y depende de las doctrinas (teocrática, democrática o autocrática).

Imaginada, ya que en cada uno de sus elementos existe la imagen de una comunión como miembros de una misma condición. Todos creamos de alguna forma naciones imaginarias, patrias imaginarias, así cuando preguntamos a algún extranjero sobre España, nos suele contestar, afortunadamente cada vez menos, con el tópico del toro y el flamenco. Cada uno tiene una imagen de su nación y de otras naciones, unos más condicionada por la geografía, otros por la historia o partes de la historia, otros por criterios económicos, otros por el deporte, otros por el conjunto difuso de varias de las imágenes comentadas. Aunque es cierto que la mayoría de las imágenes identificativas de una nación, se construirían en base a la historia como sustento más sólido, aun así, como dice Rushdie “serían versiones entre cientos de millones de versiones posibles, ya que nuestra memoria falible, se encuentra compuesta por rasgos de carácter y de circunstancias, y su visión es fragmentaria”. Uno de los aspectos más influyentes sobre esa imagen que todos tenemos de una nación, ya sea la nuestra u otra, es el de la opinión pública, influenciada a su vez por los medios de comunicación y por el poder político, ya que esta se toma frecuentemente como punto de referencia y orientación. Debemos tener en cuenta que esta opinión pública puede generarse en el pueblo, pero también externamente para su consumo y que dentro del pueblo, suele ser generada por un pequeño grupo y asumida por el resto.

           

La opinión pública.-

         La tecnología junto a la ampliación de los espacios públicos, han hecho posible que los ciudadanos puedan tener un conocimiento exhaustivo y continuo de los acontecimientos que les rodean, y al mismo tiempo que nunca han podido ser tan manipulados como ahora por los medios de comunicación. Sin embargo los medios de comunicación se han convertido en los únicos interlocutores válidos que le quedan al ciudadano para llamar la atención de los poderes públicos en periodos no electorales y evitar sus excesos.

            En Grecia se puede equiparar la opinión pública con la doxa, conocimiento aproximado y probable, que se diferencia de la episteme por su vaguedad. En el corifeo los actores expresaban sus opiniones sin máscara, pero sin posibilidad de acción humana. En el tema de la opinión pública se está representando la voz de los sin voz y sin nombre.

            Expresiones romanas y medievales aparecen también con este carácter intermedio entre lo público y lo privado, pero no será hasta el s. XVIII con la consolidación de la burguesía y el soporte de los medios publicitarios (imprenta, universalización de lo privado y el tráfico de mercancías y noticias), cuando la opinión pública aparezca como un factor político con peso propio e influencia notable en las dinámicas de poder del estado.

Para Luhmann, la opinión pública es el conjunto de temas que simplifican la complejidad social y que los ciudadanos, por acción de los medios o del poder, toman como referencia y orientación.

Hay que diferenciar entre público y masa: público es el sector de ciudadanos que son capaces de crear opinión y transmitirla a sus conciudadanos y al poder (los que la generan), la masa sería aquellos ciudadanos que asumen la opinión generada.

La hipótesis de distanciamiento se basa en que cuando aumenta la información, la población con status socioeconómico más alto la asimila mejor, por lo que ese aumento en vez de disminuir las distancias entre los grupos la incrementa.

La opinión pública presenta una paradoja: Se fundamenta y surge en el pueblo, pero también se puede crear desde un ámbito exterior para uso y consumo del pueblo. Por ejemplo, en el caso de los particularismos podemos ver claramente como determinadas cuestiones referentes a la falta de proyecto común, habitualmente utilizadas por los generadores de opinión, pueden avivar o hacer brotar los conflictos. Como el poder emana del pueblo, la opinión pública aparece como legitimante natural (si un gobierno hace caso omiso a la opinión pública, lo pagará en las elecciones), y a la vez una herramienta a manejar por los políticos para aumentar y conservar el poder.

La opinión pública aparece como mayoritaria, extendida, y los ciudadanos tienden a alinearse con ella para no equivocarse solos. Los medios de comunicación son el nuevo espacio público, donde políticos e instituciones se representan.

La mayor parte del conocimiento de la realidad que conocemos viene de los medios de comunicación, en detrimento de la experiencia personal e interpersonal. La realidad artificial que consumimos, se ha convertido en parte fundamental de la realidad natural que nos rodea físicamente. Es en este punto, donde nuestra idea de las cosas, la imagen mental que creamos de los políticos o de la nación, a pesar de los intentos de unificación por parte de los generadores de opinión, en una sola opinión pública, terminan representando como dice Rushdie, “versiones entre cientos de millones de versiones posibles”

 

 El particularismo para Ortega y Gasset.-

         La esencia del particularismo según Ortega, es que cada grupo deja de sentirse a si mismo como parte, y en consecuencia deja de compartir los sentimientos de los demás. Es una patología relacional, consistente en tomar la parte por el todo. Se puede considerar un movimiento de secesión étnica y territorial. Ortega lo equipara al proceso de desintegración, en que las partes del todo comienzan a vivir como todos aparte. Esto supone que sometimiento, unificación, incorporación, no significan la muerte de los grupos como tales, sino que la fuerza de la independencia que existe en ellos perdura, si bien sometida por la  energía central que los obliga a vivir como partes de un todo. Basta con que la fuerza central amengüe, para que se vea automáticamente reaparecer la energía secesionista de los grupos adheridos, es decir, a medida que la identidad nacional española decae en vigor, van a manifestarse con mayor fuerza las identidades periféricas.

Toda unidad nacional entonces, habría de ser entendida no como una coexistencia interna, sino como un sistema dinámico. Tan esencial para su mantenimiento sin debilitarse es la fuerza central unificadora, como la fuerza de dispersión. Sin este estimulante la cohesión se atrofia y la unidad nacional se disuelve. Por otra parte, las naciones se forman por tener un proyecto de futuro, es erróneo pensar que es el pasado y la tradición lo que sustenta la cohesión, error que nace de buscar a la familia en el origen del estado. “Los grupos que integran un estado son una comunidad de propósitos, de anhelos, de grandes utilidades”.

Cuando aparecen los particularismos, se comienzan a reivindicar los rasgos identitarios nacionalistas y esto conlleva a un conflicto, o pérdida de la distancia, confusión entre el yo y el otro, que se puede abordar de distintas formas. Por un lado tenemos la transformación, que busca transformar las relaciones, buscando puntos en común y dejando de lado las diferencias, transformar la narrativa. La otra forma de abordar el conflicto es a través de la resolución, que implica un criterio moral: el conflicto es malo y hay que acabar con él, y para ello se utiliza la negociación. El problema estriba en que esta forma de abordar el conflicto implica la imposibilidad de dar respuesta por parte de los implicados, no son responsables en la resolución del conflicto, otros negocian por ellos, y esto crea frustración, resentimiento y una actitud defensiva. Los implicados en el conflicto deben someterse a lo dictado en la negociación, lo que a la larga no produce solución sino una forma de alargar el conflicto.

Existen dos aspectos influyentes en la aparición y desarrollo de los particularismos y los conflictos, uno también influye decisivamente en el otro, uno es el de la opinión pública, influenciada a su vez por los medios de comunicación y por el poder político, ya que esta se toma frecuentemente como punto de referencia y orientación. Debemos tener en cuenta que esta opinión pública puede generarse en el pueblo, pero también externamente para su consumo y que dentro del pueblo, suele ser generada por un pequeño grupo y asumida por el resto. El otro es la imagen que cada uno tiene de lo que considera su grupo aparte, su país, su nación. Todos creamos de alguna forma naciones imaginarias, patrias imaginarias, así cuando preguntamos a algún extranjero sobre España, nos suele contestar, afortunadamente cada vez menos, con el tópico del toro y el flamenco. Cada uno tiene una imagen de su nación y de otras naciones, unos más condicionada por la geografía, otros por la historia o partes de la historia, otros por criterios económicos, otros por el deporte, otros por el conjunto difuso de varias de las imágenes comentadas. Aunque es cierto que la mayoría de las imágenes identificativas de una nación, se construirían en base a la historia como sustento más sólido, aun así, como dice Rushdie “serían versiones entre cientos de millones de versiones posibles, ya que nuestra memoria falible, se encuentra compuesta por rasgos de carácter y de circunstancias, y su visión es fragmentaria”

 

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