TRABAJO SOBRE JUSTICIA, RELATIVISMO Y EL OTRO

 

 

Podemos preguntarnos porque en las Sociedades actuales no son habituales las reflexiones sobre el sentido de los conceptos éticos, la justicia, el punto de vista del otro, el relativismo de la verdad según diferentes visiones de ella, etc.

Leyendo el ejemplo del filósofo escocés contemporáneo Alasdair Mc Intyre referente al supuesto Holocausto Ecológico y a la desaparición de la Ciencia se pone de manifiesto la siguiente hipótesis “en el mundo actual que habitamos, el lenguaje de la moral está en el mismo grave estado de desorden que el lenguaje de la ciencia en el mundo imaginario que se describe en el ejemplo del autor anteriormente citado”[i].

Poseemos, por decirlo de alguna manera, simulacros de moral pero se ha perdido la comprensión tanto teórica como práctica de la moral. Cuando discutimos sobre algo relacionado con la ética, utilizamos palabras correctas pero cada uno las entiende de una manera distinta, sin tener un marco de sentido compartido.

En las Sociedades Contemporáneas, nuestras argumentaciones son inconmensurables, no es posible determinar la racionalidad de las argumentaciones, siendo éstas aparentemente racionales, coherentes, pero precisamente contrarias. 

Todas las argumentaciones se desprenden de las premisas, y todas las premisas parecen efectivamente verdaderas, pero no hay ninguna forma de comprobar que cosas son más verdaderas que otras, ya que cada uno utiliza el lenguaje moral adaptándolo a su realidad (lógicamente cada una de nuestras realidades son distintas a las realidades de otro). Además esto se presenta como impersonal, como si todos pudiéramos ser capaces de entenderlas y asumirlas. Cómo en realidad, esto no se da, utilizamos argumentos emocionales y se apela a los sentimientos personales.

Sócrates hace referencia a que  las acciones del hombre no solo producen un efecto exterior sino que producen siempre y al mismo tiempo, un efecto interno al sujeto que actúa. Esta es la razón por la que el filósofo  sostuvo que siempre es mejor padecer la injusticia que cometerla: ninguna acción humana deja de producir efecto sobre el que la realiza, y para el que actúa injustamente esos efectos son más perjudiciales incluso que los que padece y es víctima de la injusticia. El que padece una injusticia, por ejemplo, recibe daños muy graves, pero ninguno tan sumamente grave ni perjudicial, según Sócrates, como el de convertirse en hombre injusto, que es precisamente lo que le pasa al que comete la injusticia. En palabras de Sócrates, el primero pierde los bienes que injustamente se les ha negado, pero el segundo se pierde así mismo.

Hablar de justicia es hablar de uno de ejes fundamentales de cualquier sociedad, así como de uno de los modos de relación básicos entre los individuos.

El concepto de justicia, no puede ser abordado con solvencia teórica, sin antes abordar algunos conceptos que nos acerquen a él.

La equidad, es un concepto, que nos puede ayudar a situarnos en el significado de la justicia. Como digo, la equidad, puede ser definida como una disposición del ánimo que manifiesta bondad con la que se tiende a adaptar la ley a las circunstancias en las que se muestran los intereses particulares de las personas. La equidad, desde el punto de vista de lo justo, sería que la gente dispusiera de las mismas oportunidades ante las mismas necesidades. En referencia a este concepto, se podría decir que consiste en ser “igual para los iguales y desigual para los desiguales”.

Este concepto que introducimos, el de igualdad, es un concepto importante si lo relacionamos con la justicia, pero a la vez es un concepto polémico.

Desde nuestro nacimiento, la naturaleza nos coloca en diferentes posiciones con respecto a los retos que debemos afrontar en la vida. Esta realidad hay que tenerla presente, ya que de ella depende que la justicia pueda entenderse.

Pretender que todos seamos iguales en el sentido anterior, es un error de gran calado. Si el igualitarismo trata de anular la existencia de clases sociales, no hay nada que objetar, dado que de esta clasificación estricta sólo se derivan injusticias y sufrimientos sociales. Pero si lo que representa es desconocer lo que la naturaleza nos exige en términos de deberes éticos hacia los desfavorecidos.

La igualdad ética es una igualdad en la dignidad y por lo tanto, una igualdad en las exigencias para el respeto a las personas. Esto sería el centro de todas las reflexiones acerca del bien y por lo tanto de la felicidad.

Aceptar este tipo de igualdad es la base para poder hablar de derechos, y para confeccionar un modelo de sociedad justo. El concepto de justicia tiene que pasar inexcusablemente por estas consideraciones del concepto de igualdad.

Las personas no somos iguales en el terreno de las concesiones que la naturaleza nos hace, por eso la exigencia de unos derechos previos para los débiles que delimiten el lugar que ocupan los fuertes.

Sólo de esta forma se puede conseguir la armonía social y la justicia.

La igualdad es sinónimo de imparcialidad. No existe una persona por encima de otra. Todos somos libres, racionales e iguales. Todos debemos tomar consideración de las necesidades de los demás, puesto que no se ha establecido la existencia de ninguna preferencia ni de la superioridad moral de un individuo sobre otro.

Esto es así, desde el punto de vista teórico, ya que en la práctica, los individuos más fuertes ocupan un papel predominante en el proceso negociador de cualquier principio. Esta controversia es solucionada por Rawls con su propuesta de justicia como imparcialidad e incluye un término que el autor denomina “velo de la ignorancia”.

Rawls lo que espera es garantizar la igualdad verdadera privando a las personas en la posición original del conocimiento de su posición final en la sociedad. Esto se explicaría de la siguiente forma: cada persona intenta en un proceso negociador quedarse con la mayor parte posible, pero si no saben que lugar ocuparán en la sociedad, se podrán en el lugar del otro, ya que podrían ser ellos mismos los que ocuparan esa posición desfavorable.

Esta propuesta de Rawls hace referencia a la regla de oro, es decir trata de recuperar la identificación con los otros teniendo en cuenta que esos otros pueden  ser nosotros mismo. De esta manera, todos son estimados iguales. Otorgándoles por tanto la misma consideración a cada persona.

Es la igualdad, por tanto uno de los elementos fundamentales para comprender también el significado de la justicia. Igualdad ante la ley e igualdad en la responsabilidad. Pero también debe existir igualdad en la dignidad y en lo que respecta a tener los mismos derechos.

Santo Tomás con respecto al concepto de justicia dice “perpetua y contante voluntad de dar a cada uno lo suyo”. Éste sería el concepto más apropiado de justicia, en tanto que refleja una actitud fundamental hacia el otro, no solamente reconociéndolo en su singularidad y dignidad, sino, tomando en consideración lo que merece.

La justicia es secundaria con respecto al derecho. Esto significa que la justicia se da como consecuencia de algo objetivo como es el derecho y pretende la consecución del bien y del desarrollo de las personas.

Es posible distinguir entre justicia conmutativa y justicia distributiva. La primera sería la justicia que regula y corrige las relaciones contractuales entre las personas como sujetos privados. En este caso, el criterio que se sigue es el de igualdad absoluta.

La segunda, sería regular las relaciones de los sujetos como miembro de una comunidad política en la distribución de los bienes sociales. Esta distribución, tendría que tener presente los méritos de la gente, la función que cada uno realice, etc.

También es lógico, asociar el concepto de justicia al de legalidad. En teoría para ser justo debemos ser legales y cumplir con las leyes impuesta. Esto que desde este punto de vista, sería correcto y claro, no lo es tanto, ya que pueden existir leyes que no sean justas, leyes inmorales, etc. En estos casos, y desde el prisma del enfoque que presentamos, la desobediencia podría quedar justificada, ya que no existe obligación de cumplir con una ley injusta.

En definitiva, la justicia consiste, en dar a cada uno lo suyo, o en definitiva restituírselo.

La justicia, como virtud, consiste en saber distinguir entre lo que es propio y lo que es ajeno o del otro.

Igualmente cabe decir que la justicia presupone el derecho por el que algo es de alguien: la justicia no crea el derecho ni puede ser anterior a éste, de modo no es la razón por la que alguien es de alguien sino la costumbre que inclina al hombre a reconocer ese derecho y a respetarlo.

De todo lo anterior se desprende que aquel que no da al otro lo que es suyo, esta cometiendo una injusticia con ese otro. Pero además, esta siendo injusto consigo mismo, ya que no está haciendo lo que debe.

Esto que argumento en el párrafo anterior se observa claramente en el siguiente texto de Sócrates “el cometer una injusticia sobre mi persona le reporta más perjuicio al responsable del acto que a mí mismo, a pesar de ser su víctima”.

Hacer justicia sobre algo, presupone saber la dignidad, rango o naturaleza de ese algo. De esto se deduce, que la justicia tenga como virtud a la prudencia, es decir a esa capacidad para la aprehensión de la realidad que incide en las decisiones morales.

La mejor concepción de justicia es la que suponga una dignidad más alta y que de un sentido cabal a la vida.

Según Pieper ser justo significa reconocer al otro en cuanto otro, o lo que viene a ser lo mismo, la justicia enseña que hay otro que no se puede confundir conmigo, pero que tiene derecho a lo suyo.

El individuo, según la concepción de Pieper, es justo en la medida en que tiene en cuenta la alteridad del otro y procura darle lo que le corresponde.



[i] Texto recogido del Manual de Etica y Deontología Profesional. UCAM. 2001.

 

 

 

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